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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


¿Cambio o continuismo?

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 29 enero, 2014


Si usted quiere cambiar o continuar el Partido en el gobierno, el domingo puede y debe hacerlo


Pizarrón

¿Cambio o continuismo?

El dilema político de las elecciones del próximo domingo no está, en una parte de los electores, en la cantidad de candidatos a la presidencia de la República, ni en sus partidos, sino en si se cambia de partido en el gobierno o se continúa con el mismo partido en el gobierno. Esta es la esencia, cambio o continuismo. ¿Es bueno y necesario el cambio o lo es el continuismo?
En ese dilema la historia nacional conoce el cambio alternativo (Figueres, Echandi, Orlich, Trejos, Oduber-Carazo, Carazo-Monge, Arias-Calderón, Calderón-Figueres, Figueres-Rodríguez, Pacheco-Arias) y en cuatro ocasiones conocemos el continuismo partidario por una sola vez (Figueres-Oduber (Partido Liberación Nacional, PLN), Monge-Arias (PLN), Rodríguez-Pacheco (Unidad Social Cristiana, PUSC), Arias-Chinchilla (PLN). En esta oportunidad la disyuntiva es cambiar o continuar por primera vez a un continuismo de tres gobiernos de un mismo partido, PLN.
Los electores históricamente le han dado el gobierno al PLN en 1953, 1962, 1970, 1974, 1982, 1986, 1994, 2006 y 2010, a la oposición al PLN en 1958, 1966 y 1978 y al PUSC en 1990, 1998 y 2002. Lo bueno y lo malo del desarrollo político, económico y social del país desde 1948 se debe a estos gobiernos y partidos gobernantes, nos guste o no.
En 1978 los electores le dieron el gobierno a un exliberacionista (Carazo), en el 2006 casi se lo dan a otro exliberacionista en oposición (Ottón Solís), y el próximo domingo otro exliberacionista (Luis Guillermo Solís) y un experico (Villalta), como él mismo se denomina, disputan el segundo lugar rasguñando el primero.
El substrato de este proceso ha sido la institucionalidad costarricense, que no ha cambiado, que se ha mejorado y desarrollado, que se han atendido históricamente grandes y graves problemas, aun cuando persisten situaciones que todos los candidatos quieren atacar y erradicar, como la pobreza y la extrema pobreza que todavía afecta al 20% de la población, cuando se ha logrado que el 80% esté sobre ese nivel y se haya fortalecido en estos años una gran clase media.
Aun cuando no hay políticas de Estado, como pactos de partidos para continuar obras de gobierno al mediano y largo plazo, se han mantenido obras públicas y la atención de problemas, con distintos énfasis, especialmente en el periodo 1949-1978, como si fueran políticas de Estado, pero sobre todo se ha mantenido la institucionalidad democrática desde entonces como pilar de convivencia ciudadana, y se han desarrollado y mejorado instituciones en este sentido, desde 1986 hasta hoy, como la Sala IV, las Defensorías, las cuestiones de género y de minorías, de ambiente etc.
Para participar en elecciones los partidos de acuerdo a la Constitución Política deben “comprometerse en sus programas a respetar el orden constitucional de la República”, que es el orden democrático burgués en sentido estricto. Así, los 13 partidos y sus candidatos quieren, en esta tradición, continuar en el gobierno o cambiar, como en el Gato pardo, para que todo siga igual. ¿O no es así?
Si usted quiere cambiar o continuar el Partido en el gobierno, el domingo puede y debe hacerlo.

Vladimir de la Cruz