Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

Enviar
Viernes 19 Septiembre, 2008

Basta de tanta majadería

Luis Alberto Muñoz
[email protected]

Cautela, moderación, buen juicio, sensatez.
Estas son las virtudes que más hacen falta hoy en Costa Rica.
Repentinamente, las páginas de “opinión” de los diarios destilan veneno, desilusión, intriga.
Las voces del odio anuncian en titulares, con bombos y platillos, grandes escándalos que al final terminan en nada. ¿Qué hay detrás de todo el polvorín y la rasgadura de vestiduras? Nada.
Es pura majadería.
Por respeto a los costarricenses resulta necesario hacer una división clara entre la crítica y la necedad.
¿A dónde llevan estas campañas de descrédito y desprestigio?
Encaminan simplemente a la desmoralización de la sociedad, a pensar que “todo” alrededor está mal, presidente, ministros, gobierno, iglesia, bancos, instituciones autónomas, democracia.
Por supuesto, ese “todo” no incluye a quienes se creen dueños de la verdad.
Reconocerlos es fácil, pues se comunican con absolutismos.
En Costa Rica hace falta crítica, pero buena crítica. Aquella que examina sin intereses mezquinos o escondidos y que se expresa públicamente sin esperar aplausos ni reconocimientos.
La era de la información en el país está siendo devastada con necedad, con argumentos trasnochados que no enriquecen o ayudan a mejorar.
Sin embargo, la esperanza está en un pueblo noble, “que no come cuento” y que es capaz de discernir entre los hechos y la manipulación.
Por ello, muchos costarricenses se sienten cansados, hartos de tanto obstáculo a quienes quieren construir, hacer y sacar el país adelante.
Basta ya de tanta majadería.
Nuestro deber por un mejor futuro es enfrentar al terco y porfiado, que arremete en contra de todo, por su deseo exacerbado de tener “siempre la razón” y que sembrando desesperanzas busca arrastrar al abismo a los demás.
Esto no es crítica, sino destrucción.
No puedo estar más de acuerdo con las palabras pronunciadas por el presidente Oscar Arias el día de la Independencia. “Si la historia bíblica de la mujer adúltera hubiera tenido lugar en Costa Rica, la pobre habría muerto apedreada, porque hay aquí demasiadas personas que se sienten dignas de tirar la primera piedra. No me voy a prestar a ese juego. Que critiquen quienes quieran criticar, que trabajen quienes quieren trabajar”.