Bancos habrían desaprovechado la venta de acciones de Uber
Al menos dos bancos de inversiones se abstuvieron de vender acciones de Uber a sus clientes de alto patrimonio neto —acciones que finalmente vendieron otros bancos en enero— porque la empresa de viajes compartidos no estaba dispuesta a proporcionar detalles financieros de su negocio.
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Las potenciales comisiones y el realce de reputación que daría trabajar en la oferta pública inicial de Uber Technologies Inc. hacen ilusionar a los banqueros.

Sin embargo, al menos dos bancos de inversiones se abstuvieron de vender acciones de Uber a sus clientes de alto patrimonio neto —acciones que finalmente vendieron otros bancos en enero— porque la empresa de viajes compartidos no estaba dispuesta a proporcionar detalles financieros de su negocio, dijeron personas con conocimiento del asunto.
JPMorgan Chase & Co. y Deutsche Bank AG rechazaron la oportunidad de ofrecer a sus clientes más ricos la opción de invertir en Uber, dijeron las personas, que pidieron no ser identificadas porque la información es privada.
Bank of America Corp. y Morgan Stanley terminaron vendiendo las acciones este año a través de sus respectivas divisiones de patrimonio privado.
JPMorgan y Deutsche Bank temían no poder cumplir con la demanda de la oferta dada la falta de especificaciones, dijeron las personas. Deutsche Bank también tomó en cuenta que las ventas de acciones a través de las divisiones de riqueza privada de bancos eran inusuales, y que no lo había hecho antes, según una de las fuentes.
La compañía con sede en San Francisco recaudó más de $16 mil millones en efectivo y deuda desde que fue fundada hace más de seis años, más recientemente con una valuación de $69 mil millones. Si saliese a bolsa en ese nivel, tendría una valuación más alta que casi el 90% de las empresas del Índice S&P 500.
JPMorgan y Deutsche Bank desaprovecharon la oportunidad de hacer negocios con Uber en momentos en que el sentimiento de los inversores comenzó a cambiar respecto de las firmas de tecnología vinculadas con el mercado. Había una acumulación de empresas de Internet conformadas como sociedades anónimas, y más de 144 valuadas en más de $1 mil millones, según un informe de la investigadora CB Insights.
El decepcionante desempeño de algunas compañías tecnológicas posterior a la oferta pública inicial, como fue el caso de la firma de pagos Square Inc., no fue de ayuda. Los inversores querían vislumbrar un camino despejado hacia la rentabilidad.
El pliego de 290 páginas enviado por Morgan Stanley a posibles inversores antes de la venta de enero no incluía el ingreso neto ni la ganancia neta de Uber. El documento sí contenía 21 páginas de riesgos, como la competencia, obstáculos regulatorios y ninguna garantía de que los clientes pudiesen ver algún retorno sobre su inversión.
Uber inicialmente le solicitó a Deutsche Bank que participase en la oferta porque quería vender las acciones a inversores internacionales, dijo una de las personas.
La oferta tuvo más demanda de clientes internacionales que locales, según dos de las personas familiarizadas con el tema. Hubo demanda de más acciones de las que se ofrecieron, dijo otra persona.
Pese a renunciar a participar en la oferta privada, JPMorgan asesoró al fondo de riqueza soberana de Arabia Saudita en su inversión de $3.500 millones en Uber, que fue anunciada en junio.
Un vocero de Uber se negó a hacer declaraciones, al igual que representantes de JPMorgan, Deutsche Bank y Morgan Stanley, mientras que un representante del Bank of America no respondió a un pedido de comentario.


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