La apreciación del colón frente al dólar continúa generando efectos directos en las finanzas públicas.
Uno de los más notorios es la reducción en el pago de intereses de la deuda del Gobierno Central, que al cierre de agosto de 2025 mostró una mejora significativa respecto al año anterior.
De acuerdo con las más recientes cifras del Ministerio de Hacienda, el gasto por intereses alcanzó ¢1,56 billones en los primeros ocho meses del año, mientras que en el mismo periodo de 2024 había sido de ¢1,69 billones. En términos del producto interno bruto (PIB), la carga de intereses pasó de representar un 3,4% a un 3%, es decir, una disminución de 0,4 puntos porcentuales.
El alivio fiscal responde, en parte, al efecto cambiario. Un colón fortalecido reduce el costo de atender la deuda externa, especialmente aquella denominada en dólares. A ello se suma una menor erogación en operaciones de canje y la reducción en las tasas de interés que ha venido observándose en el mercado local e internacional.
En las últimas semanas, el dólar ha estado por de los ¢500.
“Esto se debió a que se hicieron menores pagos, tanto en deuda interna como externa, los cuales decrecieron 7,1% y 10,1%, respectivamente. Además de una caída que se atribuye al efecto del tipo de cambio entre el colón y el dólar, así como a un menor gasto asociado a operaciones de canje y a una reducción en las tasas de interés”, explicó el Ministerio de Hacienda.
Menos ingresos
Por otra parte, al finalizar el mes de agosto, el Ministerio de Hacienda reportó un incremento acumulado neto en sus ingresos totales de ¢85.176 millones al compararlo con el mismo periodo del 2024; sin embargo, la aparente buena noticia también incluye una señal alarmante que viene desde hace meses.
Y es que Hacienda confirmó una desaceleración en el ritmo de crecimiento fiscal, al pasar de 2,2% como porcentaje del PIB en 2024 a un 1,8% este año.
En otras palabras, es cierto que se recaudó más dinero entre enero y agosto de este año, en comparación con el mismo periodo del 2024; pero el crecimiento de los ingresos totales fue inferior como porcentaje del PIB.
Esto implica que el Estado no tiene recursos suficientes para invertir en educación, salud, y sobre todo en seguridad.





































