Luis Alberto Muñoz

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Viernes 12 Septiembre, 2008

Arias, ¿héroe o villano?

Luis Alberto Muñoz
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Algunos medios han pasado de exhibir al Presidente de héroe a villano, al mejor estilo del desenlace típico en las telenovelas latinoamericanas.
Este cambio de humor es una sorpresa. El pedestal, vitrina y todo aquel entusiasmo por el arismo se enfriaron con baldazos de agua, que surgieron de la noche a la mañana, sin un aparente duelo o provocación.
Si se recurre al moralismo hay que actuar con moral.
En el ejercicio del periodismo, la prensa no debe jactarse de superar trabas, por una simple razón, el derecho a la información pública es sobre todo del lector, no exclusivo del periodista, ni mucho menos de un medio que se considere con credibilidad.
Con las cartas sobre la mesa en el caso de los “bonos chinos”, la pregunta fundamental es, ¿el presidente Oscar Arias actuó como un héroe o villano para el pueblo costarricense?
Lo primero es declarar que quien crea en la democracia, no puede defender el secretismo como mecanismo de política, mucho menos la distorsión de la información o la omisión de hechos públicos.
Una vez reconocido y aceptado públicamente este error, es esencial analizar si las acciones tomadas favorecieron el bien común, lo cual constituye el deber elemental de un presidente.
Los hechos demuestran que la negociación de los “bonos chinos” fue exitosa en cuanto a las condiciones crediticias se refiere, ya que $300 millones a una tasa del 2% anual es casi insuperable, en las circunstancias actuales de los mercados financieros.
En este sentido, el ahorro generado para el país, o mejor dicho para los costarricenses, que pagan a final de cuentas la deuda, sería significativo.
Si tomamos los $300 millones multiplicado por un 5% (diferencial entre tasa promedio del 7% y la actual china) encontramos un ahorro anual de unos $15 millones.
Este beneficio llega al bolsillo de los contribuyentes al mejorarse las finanzas públicas. Tomando en cuenta los 12 años de vigencia de la deuda china, en cálculos simples el monto total del ahorro alcanzaría unos $180 millones.
Para juzgar si alguien es malo, hay que demostrar la mala fe.
Hasta el momento, no existen indicios que prueben un beneficio personal del presidente Arias en las negociaciones con el gobierno chino o malas intenciones en este caso.
En última instancia, corresponde a cada costarricense determinar si el Presidente es héroe o villano.