Nuria Marín

Enviar
Lunes 31 Mayo, 2010


Creciendo [email protected]
Aprender de Steve Jobs

Dos eventos marcaron a Steve Jobs: el tener que enfrentar un cáncer que lo llevó al borde de la muerte, y el ser despedido de su propia empresa. Ambos eventos le hicieron una mejor persona, más productivo e ingenioso, menos temeroso de asumir riesgos, y más abierto a dar rienda suelta a su creatividad e innovación en la búsqueda constante por crear nuevas experiencias y extraordinarios productos.
Para Steve Jobs, la variable rentabilidad no ha sido su máxima prioridad, él muchas veces ha señalado no querer ser “el hombre más rico del cementerio” y sin embargo esta ha sido su más poderosa catapulta al éxito.
¿Quién hubiera podido pensar hace poco más de diez años cuando Jobs regresó por esas cosas del destino a Apple que la llevaría en mayo de 2010 a superar a Microsoft en su valor de mercado?
Su éxito es innegable y continúa rompiendo récords. El último, 1 millón de iPads vendidos en tan solo 28 días. Este plazo supera sobradamente los 74 días que le tomó al primer iPhone superar la misma barrera.
Steve Jobs pasará a la historia como una de las más imponentes fuerzas de innovación y revolución de la tecnología de las últimas décadas. El iPod y el iTunnes dieron un giro de 180 grados a las industrias de la música y de los vídeos.
En el pulso entre las más importantes productoras de aparatos telefónicos y las líderes en el mercado de las agendas portables (PDA), por cuál llenaría más rápido, mejor y de manera más accesible ambas necesidades en un solo artefacto, pocos imaginaron el golpe que Apple dio con el iPhone.
Por ver está si el iPad se convertirá en tabla de salvación de una industria periodística fuertemente amenazada por una amplia variedad de medios alternativos sin costo, que ha provocado una baja en la circulación y en su facturación de publicidad.
Lo que sí es cierto es que el iPad, con su versátil y agradable pantalla táctil que hace finalmente amigable la lectura digital, podría convertirse en una poderosa herramienta especialmente para los países en desarrollo al abaratar y simplificar el acceso de obras y textos sin dejar de mencionar el salvamento de millones de árboles por la eliminación del consumo de papel.
En la práctica Jobs ha creado una nueva filosofía de hacer negocios, que rompe con el libreto clásico. No es fruto de la casualidad que las más prestigiosas escuelas de negocios (Yale, Harvard, Berkeley, Stanford) han reorientado sus programas en los años incorporando temas como experimentación, innovación, selección de riesgo y servicio al cliente, entre otros.
Estoy convencida, sin embargo, de que la mayor revolución de Jobs no son sus productos sino lo mucho que de su ética de vida podemos aprender: la importancia de trabajar en lo que verdaderamente amamos, dedicarle todas nuestras energías, excelencia y pasión, así como la convicción de que lo que hacemos cada día realmente vale la pena.

Nuria Marín