Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

Enviar
Viernes 11 Diciembre, 2009


“All you need is love”

Con un discurso de apología a la guerra, el prematuro premio Nobel de la Paz otorgado por la Academia Sueca fue recibido anoche por Barack Obama, presidente estadounidense.
La situación comprometedora para el Comandante en Jefe de las tropas estadounidenses es sin dudas una ironía.
Vuelve a partir de este momento a la palestra mundial un escabroso argumento, o un tenebroso límite sobre cuándo la fuerza o la violencia es justificada para preservar la paz.
Se habrán acabado los medios de diálogo, las mediaciones, la posibilidad de negociar antes que utilizar las armas.
Ahora quién se sentará a definir las imperfecciones de los hombres, los límites de la razón, las causas justas para matar, quién será digno de hablar en nombre de la paz y definir sus alcances.
Acogiéndose a los discursos de Martin Luther King, el presidente Obama intenta recibir un premio, que él mismo considera que no lo merece.
En todo caso, no es culpa de Obama, sino más bien de la Academia Sueca, por haberlo nombrado, él no lo solicitó y me imagino que intentará utilizarlo como arma de diplomacia.
No por ello se lavarán heridas de acciones injustificables.


Antes de las guerras mundiales un 90% de las bajas eran soldados; durante la segunda, un 50% eran militares; en los conflictos actuales un 90% son civiles

Si las ofensivas de Irak o de Afganistán pudieran ser calificadas como “guerras justas”, sería más bien merecedor de este premio, George W. Bush.
Los galardones no son importantes, más substanciales son los hechos que se formulen para retomar el camino pacificador.
“All you need is love” fue la canción de los Beatles, llevada por primera vez a todo el mundo por satélites en 1967.
Posiblemente se trate de idealismos, sin embargo, estos lograron transformar en su momento a millones de personas para entender que las hostilidades no eran la solución.
Es la paz en sí misma un tesoro, no es un concepto humano, inventado por los hombres.
Si sentimos que nuestra identidad se diluye debido a la globalización y la homogeneización de la cultura, debemos estar plenamente adscritos a intentar preservar un país sin ejército y llevar este mensaje al resto del planeta.
Al final de qué sirven el progreso, el desarrollo, la tecnología si solo son utilizados para matar a seres humanos.
Costa Rica debe prevalecer como un ejemplo en un mundo donde hasta a la paz se le ambiciona cambiar de sentido.