Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 8 Abril, 2009

Algo positivo de la crisis

Carlos Denton

Cuando hay crisis económica, hay muchos que sufren, pero también aparecen situaciones positivas de las que algunos se benefician. Este es el caso ahora en Semana Santa en Costa Rica.
Por primera vez en varios años, en esta Semana Mayor, los costarricenses podrán disfrutar de las atracciones turísticas de su propio país en plena temporada alta, y a precios más alcanzables. En 2009 no es necesario reservar ni hacer depósito un año antes, ni buscar contactos que le ayuden a encontrar un lugar para hospedarse en la playa; tampoco será obligado, para el que quiere pasear, alquilar por la semana entera por precios similares a los que se cobran en South Beach, o en los Turks y Caicos. ¡Ahora no! Los precios son menos caros y uno puede ir el número de días que le resulte cómodo.
La situación que prevaleció para los ticos, donde en muchos casos fuera más barato comprar un pasaje a Miami, alquilar un automóvil y hospedarse en South Beach, que quedarse en algunos de los sitios playeros de Guanacaste y Puntarenas, ya cambió. Y eso no obstante que han bajado los precios de todo en Miami también.
Espacio sí habrá en Costa Rica, pero queda por verse la cuestión del servicio recibido. Ya los trabajadores del turismo nacional se acostumbraron a tratar a los clientes ticos con cierto desdén. Los que atienden a los turistas —botones, meseros, taxistas, amas de llave, guías, instructores de surf y barristas— han dicho en las encuestas que prefieren atender a los estadounidenses primero (dan mejores propinas y no exigen), a algunos europeos segundo (los franceses son malos para dar propinas y exigen mucho), los latinos de tercero (los ticos son agarrados en el momento de reconocer buen servicio y exigen todo), y los canadienses de último (estos no dan nada pero no esperan servicio tampoco). ¿Qué harán estos trabajadores del sector turístico cuando más de la mitad de su clientela es local y que no acostumbra a dar propinas? Habrá todo tipo de historias para contar de ambos lados —trabajador y cliente— después de Semana Santa 2009.
Si los propietarios de los hoteles y otros centros turísticos en la playa han recortado personal, es posible que el servicio esta Semana Santa sea mediocre en calidad. Si es así, es seguro que no habrá chorros de propinas para el personal, no obstante que no es necesariamente su culpa que lo que brindan en cuanto al servicio no sea satisfactorio.
Pero no solo los lugares playeros se verán beneficiados. En contraste con otros años, cuando quedaba la Aglomeración Metropolitana desierta por el éxodo de los habitantes, en 2009 muchos se quedarán en casa. No estarán trabajando y van a querer salir a restaurantes, al cine y a los parques y centros recreativos. En vez de cerrar por la semana, algunos restaurantes podrán quedar abiertos y recibir comensales en esta temporada por el bien de sus dueños y empleados. Esto constituirá también un aliento para los cuidacarros que usualmente quedan desocupados en estas etapas.
Como algunos todavía recordarán, la Semana Mayor es una celebración religiosa, aunque en años pasados ha sido solo un 22% de los costarricenses que reportan que asistieron a sus iglesias en esta época. Los pastores y sacerdotes se podrán alegrar en 2009, porque es posible que las iglesias se llenen —cuando las personas se sienten atribuladas buscan al Todopoderoso para pedir auxilio.

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