Agosto registró la inflación mensual más baja de los últimos cinco años
Una deflación marcada como la que experimenta Costa Rica no es buena para la economía en general
La inflación sigue muy lejos del rango meta del Banco Central y para el mes de agosto, se registró el índice mensual más bajo de los últimos cinco años, según dio a conocer el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) este viernes.
Y es que, los bienes y servicios de la canasta básica tuvieron una deflación de -0,21%.
En cuanto a la inflación acumulada; es decir, entre enero y agosto, se contabiliza -1,56, mientras que la interanual, que comprende de agosto 2024 a agosto 2025 es de -0,94.
“Los bienes y servicios que mostraron mayor efecto negativo en la variación mensual del índice fueron: frijoles, paquetes turísticos al extranjero y gasolina. Por otra parte, diésel, vainica y piña figuraron entre los principales con mayor efecto positivo en la variación mensual del índice”, dijo el INEC.
Aunque a simple vista una inflación negativa no debería ser dañina porque los precios de la canasta básica dejan de subir, lo cierto del caso, es que una deflación marcada como la que experimenta Costa Rica no es buena para la economía en general, según varios expertos consultados por LA REPÚBLICA esta misma semana.
Y es que, Costa Rica reporta 28 meses de tener una inflación negativa y eso podría generar cinco efectos negativos.
Menos consumo porque los salarios están congelados, una caída en el empleo, reducción de la producción, pérdida de competitividad y dudas sobre la credibilidad del Banco Central son las cinco consecuencias de esta inusual condición económica.
Por otro lado, muchos consumidores no perciben un alivio en sus bolsillos, porque los productos que compran no están incluidos en la canasta básica, o bien, porque no bajan de precio, ya que la deflación hace que los precios se mantengan y difícilmente que bajen de precio.
En ese sentido, la deflación no es sinónimo de estabilidad, sino de estancamiento, afirman los analistas, porque evidencia que los hogares gastan menos, lo que reduce la oferta de productos y afecta la producción de las empresas. Esto convierte al país en menos competitivo y a la políticaeconómica en una gestión bajo presión.
“Considero que el Banco Central se ha comprometido con la ciudadanía a mantener una inflación baja y, más bien, debería ser más agresivo, disminuyendo aún más la tasa de política monetaria para que las personas paguen menos por sus créditos y puedan aumentar el consumo. Pero, por el contrario, mantiene intereses altos para que el tipo de cambio se aprecie y es el sector productivo quien paga los platos rotos, con una caída en el precio del dólar del 30% desde junio del 2022 hasta la fecha, haciendo que el país sea caro y poco competitivo”, destacó Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy.