Claudia Barrionuevo

Claudia Barrionuevo

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Lunes 23 Agosto, 2010


Administrar un hogar, administrar un país


La economía doméstica no es una tarea fácil. Las mujeres que durante siglos nos hemos dedicado a ella lo sabemos muy bien. Algunas tienen más destrezas que otras en el manejo del dinero y todas tenemos distintas prioridades a la hora de organizar los gastos.
Tratamos de ahorrar haciendo un uso razonable de los servicios imprescindibles como la luz, el agua y el teléfono. Según los ingresos y las necesidades de cada hogar, otros servicios como la televisión por cable, la conexión a Internet o la seguridad privada pueden eliminarse aunque esto conlleve algunas consecuencias.
Hay quienes en épocas de crisis son capaces de bajar la calidad de la comida; a mí en particular me resulta imposible. Pero en cuanto a la salud o la educación de nuestros hijos la mayoría hace lo imposible para pagar lo más que se pueda para obtener lo mejor.
Doña Laura durante su vida adulta como todas las mujeres administradoras de un hogar ha tenido que hacer una lista de los pagos imprescindibles de su hogar y luego determinar cuáles gastos son prioritarios y cuáles son suntuarios, con el objetivo de llegar a fin de mes.
Ahora la señora Chinchilla, presidenta de Costa Rica, se enfrenta a una distribución económica mucho más compleja: la de todo el país.
A sus escasos 100 días de labor nos informa que aunque le gustaría poder cumplir con sus promesas de campañadescubrió que hay menos dinero en las arcas del Estado de lo que ella pensaba.
Siempre que un nuevo Presidente que no pertenece al mismo partido que su antecesor llega al poder, puede argumentar que le resulta imposible realizar todas las tareas que se propuso por culpa de los que se acaban de ir.
Claro, cuando el nuevo Presidente es del mismo equipo que el viejo que ya ha sucedido en el pasado no es correcto quejarse del que salió. Entre bomberos no hay que majarse la manguera.
¿Por qué la señora Chinchilla se enteró del déficit hasta que llegó al gobierno? ¿Don Guillermo Zúñiga ex ministro de Hacienda y diputado nacional no se lo dijo? ¿Los hermanos Arias la engañaron? ¿Doña Laura no hizo las averiguaciones necesarias? No sabemos.
Lo hecho, hecho está y no es cuestión de llorar por la leche derramada.
Lo importante ahora es que nuestra Presidenta decida con buen tino como seguramente lo ha hecho en su economía doméstica la lista de prioridades en las cuales repartir el presupuesto nacional.
Como mujer, como madre de un hijo, nuestra señora Presidenta debe pensar en la salud, prioridad absoluta. E inmediatamente después en la educación.
Ella como la mayoría de nuestros ex presidentes tuvo la dicha, el privilegio, el honor de estudiar en una de las excelentes universidades estatales que crearon nuestros antepasados.
Mucho se ha escrito sobre el porcentaje de aumento al Fondo Especial para la Educación Superior (FEES) y tal vez yo no exprese nada nuevo. Pero como administradora de mi hogar me siento en la obligación de apoyar una mayor inversión estatal que no es gasto a la Universidad de Costa Rica, la Universidad Nacional, al Instituto Tecnológico y a la Universidad Estatal a Distancia, para que todos los que tenemos hijos podamos soñar con su educación superior para ellos.
Y ¿quién quita? fantasear con que alguno llegue a ser presidente de la República y defienda los derechos de las mayorías.

Claudia Barrionuevo
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