Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 6 Julio, 2011


PIZARRON
¿A quién representan?


La representación política expresa una vivencia democrática de organización que regula nuestra existencia social. Es una relación de poder, de los ciudadanos consigo mismos, por la cual delegan su voluntad política y la misma representación directa en los gobernantes, en el Poder Ejecutivo para administrar el conjunto social, el gobierno y sus instituciones, y en el Poder Legislativo para hacer las leyes, como máxima expresión de igualdad jurídica, puesto que todos a la vez no pueden realizar dichas funciones.
Esto supone la no existencia de dictadores, sátrapas, tiranos, gobernantes autoritarios o despóticos, gobernantes o gobiernos unipersonales, o monárquicos de cualquier tipo, ni gobiernos de origen divino, que justifiquen su existencia en que un dios, cualquiera que sea, así lo disponga, que se aparten de la voluntad popular o gobiernen contra ella.
Quien así actuara rompe y violenta el pacto social que le da origen a su gobierno y mandato político. Si así opera, el pueblo ciudadano que depositó en ese gobernante su voluntad, puede destituirlo, por la forma que sea, y nombrar otro que restablezca la armonía política y social entre gobernantes y gobernados, que asegure la convivencia.

La representación política como expresión ciudadana máxima es de naturaleza laica. El poder político es laico, responde a una sociedad que expresa relaciones independientes de todo influjo religioso, reconoce la independencia de los hombres y de la sociedad misma de cualquier influencia religiosa. Quien ejerce esta delegación lo hace sobre la base de que esa representación política no puede someterse ni tener encima ningún otro poder extraño, o religioso, para poderla ejercer.
El Estado de Derecho es el sometimiento del gobernante y de las autoridades gobernantes a las leyes, que les fijan los límites de su actuación, en tanto los ciudadanos se regulan por sus libertades y derechos, y solo a ellas se someten, sin límite, pues están para ejercitarse, mientras los gobernantes tienen la obligación de asegurar su ejercicio y protegerlo sin restricción alguna.
La representación política supone el derecho a la rebelión para asegurar la armonía política entre quienes gobiernan y son gobernados. Esto es que quien recibe el mandato de gobernar, de administrar el Estado y sus instituciones y de legislar, debe hacerlo en armonía con los intereses o voluntades de quienes le dieron ese mandato.
En Costa Rica esta idea de representación política viene desde la Independencia, la construcción del Estado costarricense, de la República y el actual Estado Social de Derecho.
Los mecanismos de la representación política se han elaborado y evolucionado en esta convivencia democrática. Hoy, esta representación política, y así desde 1890, se lleva a cabo por medio de partidos políticos y procesos electorales. Quien asume cargos de representación en el Poder Legislativo representa la voluntad política que se expresa en la delegación de poder que hacen los ciudadanos por un determinado partido político.
Quien asume la representación política de gobierno, aunque electa por un partido, lo hace a nombre de todo el conjunto social, y más debe someterse a esa armonía gobernante-gobernado, y asegurar más su laicidad institucional por la diversidad social.
Es a los partidos a los que hay facturarles la responsabilidad del desempeño de estos representantes en las elecciones mismas, o por revocatoria de mandato, si existiera como mecanismo de destitución. No hay otra, por ahora.

Vladimir de la Cruz