Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 18 Agosto, 2010


A mí me gusta el bipartidismo

Confieso abiertamente que a mí no me gusta el sistema de partidos políticos que tenemos aquí en el país. No es señal de progreso o modernización tener seis o siete agrupaciones representadas en la Asamblea Legislativa con sus 57 curules. Por el contrario, demuestra incapacidad de parte de los líderes de los diversos institutos políticos que se presentan a los votantes, y probablemente en algunos casos este florecimiento de partidos significa unos egos fuertes que no están dispuestos a ceder en sus ambiciones, no obstante las repetidas pérdidas en las mesas de votación.
Los partidos grandes heterogéneos de antaño fueron capaces de traer progreso al país. Por más que algunas cabezas calientes gritan por “pactos” y “supresión de las minorías”, la verdad es que esos partidos que gobernaron el país entre 1970 y 2000 fueron capaces de aglutinar los intereses de una gran variedad de ciudadanos de tal manera que se sentían representados. El Partido Liberación Nacional (PLN) incluía personas de todas las posiciones de izquierda hasta la derecha; igual fue el caso del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). El hecho de que la izquierda del PLN se retiró y formó casa aparte (el Partido Acción Ciudadana) y que la derecha del PUSC abandonó ese partido y formó el Movimiento Libertario es señal de un liderazgo nuevo en todos estos que no son capaces de negociar ni de encontrar intereses en común. En fin, si se acepta la premisa de que una democracia implica que cada lado cede un poquito para producir consenso con respecto a las grandes necesidades del país, lo que ha habido en el siglo XXI es un retroceso.
El país está pagando el precio por esta desagregación. Las encuestas revelan una ciudadanía frustrada por la incapacidad del gobierno de aprobar y ejecutar proyectos de importancia en áreas como la seguridad, la educación, la infraestructura y la salud pública.
¿Cómo es posible que un país como Costa Rica sufra tasas de deserción escolar y de embarazos de niñez tan elevadas como países de la América Latina que no tienen el compromiso con la formación de sus juventudes? ¿Cómo es posible que haya dengue y, quizás si no hay cuidado malaria, en ciertas partes del territorio nacional? Puentes a punto de colapsar, puertos anticuados, calles y carreteras en mal estado, escuelas colapsando y con falta de pupitres —¿qué es esto? ¡Ni hablar de la seguridad ciudadana!
Una de las razones por las que esto ocurre es que el Poder Ejecutivo, aunque tenga proyectos de importancia, enfrenta problemas en la Asamblea Legislativa fragmentada, como está, para lograr su aprobación. Muchas veces la presidencia ni puede contar con todos los legisladores del mismo color verde y blanco para votar lo que considera sus programas prioritarios. Después viene todo el show de los pavos reales; bloqueando, improvisando, moviendo piezas para proteger sus intereses que a veces parece que no los comprenden ellos mismos. Peor aún, que algunos de estos ni siquiera están en puestos de elección popular.
¿Qué se puede hacer para estimular la creación de consensos para el bien del país? La respuesta la tienen los líderes de los varios partidos políticos que actualmente están representados en la legislatura, y esto incluye el oficial.
Tengo la fe de que aparezcan líderes nuevos en este periodo preelectoral con miras a 2014 que tengan la capacidad de “agregar” en vez de “quitar.”

Carlos Denton
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