¡A lo Macho!
Álvaro Sánchez fue figura en el encuentro de este martes. Foto: Ezequiel Becerra/AFP-La República
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¡A lo Macho!

Un gol para cada equipo en solo ocho minutos presagiaba tormenta de emociones, pero no fue así.
Oscar Ramírez no tuvo tiempo de disfrutar el gol de Armando Alonso a los dos minutos, cuando cerró en el segundo palo un centro remate de Johan Venegas, porque cinco después el veterano Gerardo Torrado aprovechó un despeje corto de Kenner Gutiérrez, para cruzar una raya que doblegó la estirada de Patrick Pemberton.


Entonces, el Macho Ramírez le pidió a su asistente Hárold López el tablero de ajedrez y ordenó las piezas para un jaque mata que iba a ser eterno. Tenía que durar 83 minutos.
Jugando a lo campeón, y no por preciosismo, sino por cálculo, ese estilo y esa forma con la que el estratega erizo ha hecho a su equipo cinco veces monarca, la Liga se tiró atrás, adelantando a Kenner Gutiérrez a la cintura entre Ariel Rodríguez y Juan Gabriel Guzmán y así pudo controlar a una alineación que como la cementera es de peso.
Cruz Azul tiene una formación de nombre, de veteranos curtidos en mil batallas a nivel internacional y era difícil controlarlos. La Liga esperó y jugó al error del adversario.
El fútbol se centró en la mitad del campo y los dos internacionales porteros, Pemberton y Jesús Corona no pasaron más que sustos. Intervenciones determinantes, ninguna.
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El mexicano repelió metralla distante de Juan Gabriel Guzmán y Johnny Acosta, mientras que el mundialista tico estuvo atento a las incursiones venenosas de Pablo Barrera por la derecha, un dilema para Ariel Soto.
Alajuelense tuvo la virtud de cambiar de actitud desde el arranque de la segunda parte y se fue por el triunfo. Cuatro tiros de esquina en su favor probaron que estaba metido en territorio enemigo. Un zurdazo de Alvaro Sánchez lo rechazó Corona.
 Entonces, el experimentado técnico del Cruz Azul, Luis Fernando Tena echó el resto. Necesitaba un gol y fue a buscarlo con el ingreso de los curtidos Christian Giménez y Marco Fabián, que le dieron otro vuelco al tablero y “La Máquina” empezó a carburar y de nuevo la Liga se atrincheró.
Un bólido de tiro libre de Giménez estremeció el palo vertical de Pemberton y estremeció todos los corazones liguistas. La misma receta en el otro lado escribió Johan Venegas, con remate al poste de Coronas.
El cierre fue de dientes apretados; era evidente que Cruz Azul tenía con qué anotar y liquidar las aspiraciones locales, pero Alajuelense jamás perdió la cabeza, mérito de su director técnico que distrajo a la retaguardia visitante con los ingresos de Jonathán McDónald y Jerry Palacios, como aviso de que no se iba a esconder por el empate.
El uno a uno se hizo largo y eterno y Alajuelense se clasificó, junto al Herediano a cuartos de final de la Concachampions.
Ahora, la palabra la tiene el Saprissa el próximo jueves para ver si el fútbol costarricense hace mesa gallega en el torneo.
Apenas terminó el juego se armó una gresca entre jugadores de los dos equipos, bochornoso cierre de un juego dramático por su significado, que merecía un cierre más acorde con el historial de los dos equipos.

Gaetano Pandolfo
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