Arnoldo Mora

Arnoldo Mora

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Viernes 5 Febrero, 2010


¡A las urnas!


Como culminación de una campaña electoral atípica, llega el próximo domingo a una cita con la historia el pueblo costarricense, como lo ha hecho regularmente cada cuatro años. Costa Rica es una de las naciones políticamente más maduras del mundo, pues cuando prácticamente todos los países de América Latina y luego muchos de Europa, a partir de la crisis económica de 1929 se sumían en el infierno de dictaduras fascistas, Costa Rica hacía todo lo contrario. Gracias a la integridad ciudadana de la Generación del Olimpo (Cleto González, Ricardo Jiménez y Julio Acosta) se consolidaba el Estado de Derecho. Vendría luego con la Generación de los 40 (Calderón Guardia, Monseñor Sanabria, Manuel Mora, José Figueres y Rodrigo Facio) la forja del Estado Social.
Hoy somos ejemplo ante el mundo... pero con graves bemoles puestos por la oleada de neoliberalismo desde 1986. A partir de entonces, estas extraordinarias conquistas del pueblo costarricense vienen siendo sistemáticamente socavadas al calor de las retrógradas ideas propugnadas por Thatcher y Reagan. El deterioro sufrido por nuestra institucionalidad democrática tiene allí su explicación. Sin embargo, en el último periodo de su gobierno el presidente Carazo tuvo la patriótica entereza de oponerse a esas ominosas políticas.
Por su parte, ya en el primer gobierno de los Arias, Ottón Solís, como ministro de Planificación, se enfrentó a la corrupción. Para ser consecuente con su posición, Ottón fundaría luego un partido político. Desde entonces, Ottón ha venido participando en las elecciones y creciendo en el caudal de votos, hasta el punto de que en 2006, luego de un mes en que el país estuvo insólitamente sumido en la incertidumbre, el TSE proclamó el triunfo de Oscar Arias por la mínima diferencia.
Lo anterior es un breve recuento de lo acaecido, es decir, pertenece a los antecedentes históricos. Pero el presente se nos da frente a una insólita situación de crisis mundial de la economía como nunca antes se había sufrido desde 1929. Semejante al caso de las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, el verdadero protagonista de esta campaña es el trasfondo de crisis que vive nuestro pueblo. Lo anterior explica su falta de entusiasmo, que se nota en las calles y plazas públicas, donde hay de todo menos signos externos de los candidatos. Nadie creería que estamos a horas de elegir nuevos gobernantes. La gente vive angustiada por su futuro inmediato: por el salario, por el costo de la vida, por el empleo (o su carencia), por la violencia callejera y la indetenible delincuencia. Considera a los Arias como los principales responsables de una nauseabunda situación, que ha sido valientemente denunciada por las autoridades religiosas en sus proféticas reflexiones en vista a las próximas elecciones.
Es por eso que lo peor que pueden hacer mis compatriotas es no ir a votar. Estamos ante una excelente oportunidad de dar un giro a las políticas de las últimas décadas y que el pueblo retome las riendas de su destino. En una hora dramática como ninguna de nuestra historia, el Padre de la Patria Juanito Mora lanzó la consigna ¡A LAS ARMAS, COSTARRICENSES! Hoy dichosamente podemos rescatar la dignidad de la Patria lanzando otra consigna ¡A LAS URNAS, COSTARRICENSES!