Marcello Pignataro

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Lunes 3 Noviembre, 2008

A la tica

Marcello Pignataro

A la tica: Dícese de la forma de hacer las cosas en Costa Rica, sin previsión, sin planeación, improvisando, a la carrera y poniéndole cuanto obstáculo sea posible al desarrollo.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el índice de pobreza creció un punto del año pasado a este, ubicándose en un 17,7%. Esto quiere decir que casi dos de cada diez hogares en el país viven en estado de pobreza. Se estima en unas 220 mil familias las que se ven afectadas por esta situación.
El asunto pudo haber sido peor, según nos informan, pero no fue así gracias a la inversión social de la Administración Arias por medio de las ayudas estatales a los hogares pobres: subsidios del Instituto Mixto de Ayuda Social, becas de educación, programa Avancemos y demás. Ayudó también el hecho de que el país tuviera un crecimiento económico muy fuerte en años anteriores.
Si bien el Gobierno no está necesariamente para resolvernos los problemas a todos los ciudadanos, sí creo que debería tomar medidas a tiempo para que las situaciones, ya de por sí complicadas de mucha gente, no se agraven más allá de lo deseable. No basta ahora con echarle la culpa a la crisis alimentaria mundial que nos ha afectado por parejo a todos, sino en haber tomado las previsiones del caso para que el asunto no nos golpeara con tantísima fuerza.
Tomando en cuenta que la Refinadora Costarricense de Petróleo ha venido comprando petróleo a precios muy inferiores a los US$100 por barril y nos sigue vendiendo el combustible que reparte —porque ya no refina— con precios de cuando estaba en US$130-140, ¿no habrá por ahí un superávit enorme que permita paliar las consecuencias de la crisis mundial, sobre todo para aquellos de escasos recursos? Además de todo, y como dice “La Machaca”, ¿eso que ha hecho RECOPE no tendrá un nombre muy feo?
Quizás algún decreto permita trasladar los fondos excesivos que la caja chica del Estado nos ha quitado a todos a la reconstrucción de Parrita y las zonas de Guanacaste inundadas recientemente. O quizás se pueda utilizar ese dinero para mitigar los efectos de catástrofes como las que se dan todos los años en época lluviosa (porque invierno tienen Canadá y Rusia).
El índice de pobreza afecta directamente la seguridad de nuestro otrora pacífico país dado que, si hay una persona que no tiene de qué manera comprar alimento para su familia, buscará la forma, por más violenta e ilegal que sea, para lograr su cometido, muchas veces en detrimento de otras familias y sus miembros.
La Administración actual puede ser que haya tenido las mejores intenciones de hacer una buena labor —y, como lo he dicho en columnas anteriores, después del gobierno anterior nada podía ser peor— pero en definitiva ha cometido algunos desaciertos que nos están costando caro. Ha desatendido áreas prioritarias para la población como la seguridad y, honestamente, creo que a la cabeza de ese Ministerio se hace urgente un cambio para que podamos cambiar la percepción.
Pero, como todo en Costa Rica, hacemos las cosas “a la tica” y después nos lleva la que dicen las calcomanías de los carros que nos va a llevar si no sembramos árboles.