Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 10 Octubre, 2014

No es asunto de recortar becas y cupos, es acabar en las universidades con el desperdicio y los privilegios


Sinceramente

¡Se acabó el camino…!

La discusión sobre el Presupuesto Nacional pronto habrá acabado. En esta oportunidad nadie habrá de llamarse a engaño, ni habrá de darse por no informado de los riesgos que implica aprobar este presupuesto para 2015.
Nadie debe irresponsablemente señalar que no conocía del déficit, ni de sus consecuencias. Este presupuesto de aprobarse como se encuentra traerá un aumento en la inflación, en la devaluación y un alza en los intereses. Estos son impuestos injustos para quienes son más débiles económicamente.
Algunos han señalado en la discusión que este déficit es heredado. Este presupuesto no se ha gastado y puede no gastarse. El déficit se habrá materializado cuando incurra el gobierno en los gastos y haya subejecutado partidas y recolectado impuestos.
Es claro que la deuda acumulada es producto de años de gastar más allá de los impuestos. Los gobiernos de muchos años atrás han pedido prestado para gastar hoy los ingresos del mañana. La deuda acumulada y su carga de intereses es una de las condiciones heredadas. También los salarios públicos son rigideces que vienen dadas desde hace años sin que se hayan llegado a corregir. Las pensiones son parte de esa lista.
Este presupuesto que el gobierno le ha propuesto para su aprobación a la Asamblea Legislativa crece el gasto en un 19,7%. El déficit previsto será del 6,7% del Producto Interno Bruto. El déficit primario, o sea el déficit producto de los gastos corrientes del estado excluyendo los intereses de la deuda. es de un 3,2% del Producto Interno Bruto.
No cubre el país sus gastos corrientes con impuestos y no cubre el país los gastos generados por los intereses de la deuda pública. Esto es muy trascendente ya que para pagar gastos corrientes y financieros deberá el país incurrir en deuda pública adicional. Ya el presupuesto es financiado en un 47% por préstamos.
El pago de intereses en este presupuesto en discusión llega a ¢921 mil millones. Esta suma es de tal calibre que si para pagarla debemos incurrir en deuda pública, el país pronto no podrá hacerle frente al pago de la misma ya que esta deuda pública al menos crecerá año con año en el monto de los intereses no pagados.
Es fundamental reducir el gasto, reducir los salarios de privilegio y los disparadores de gasto en planillas y pensiones. Las universidades están creciendo en términos reales de manera tan desproporcionada sobre el resto de la economía que pronto habrán de acaparar el 8% del Producto Interno Bruto. Las universidades deben ser revisadas de manera muy cuidadosa en su desperdicio y en su gasto en salarios de privilegio para jerarcas y profesores.
Si una rectora reciente obtiene una pensión de 9,6 millones mensuales, los salarios que han dado origen a esa pensión deben de ser analizados en su equidad social. No es asunto de recortar becas y cupos, es cuestión de acabar en las universidades también con el desperdicio y los privilegios.


Emilio Bruce

Profesor
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