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Para el corto plazo, la labor represiva debe continuar. Para el mediano y largo plazo hay que revertir el desempleo, mejorar la educación y realizar muchos otros programas y obras de carácter comunal


Mejoró seguridad… pero falta mucho por hacer


Una reducción en la cantidad de homicidios, además de ser una buena noticia, evidencia que si se toman medidas se pueden lograr resultados positivos.
Una nota de este medio el viernes anterior detalla los esfuerzos hechos por el Estado y sus resultados, reflejados estos en una encuesta de CID-Gallup para LA REPÚBLICA en mayo pasado.
Es lamentable, eso sí, que las violaciones fueran una excepción puesto que más bien aumentaron en los últimos años, probablemente porque este tipo de crimen violento suele ocurrir en mayor medida en lugares privados.
Así pues, existe una demostración ya de algunas de las medidas eficientes que deberían mantenerse y aumentarse, sin que ello signifique que no deban agregarse otras. Pareciera que hubo buenas estrategias y un mejor uso de los recursos, además de que este año la Fuerza Pública cuenta con $40 millones más que el año anterior.
No obstante, aún estamos peor en esta materia que algunas otras naciones latinoamericanas como Chile o Uruguay y, por supuesto, de otros países del mundo.
Es decir, debe continuar el trabajo para reducir el crimen en el país y la estrategia ha de ser represiva y preventiva, con planes integrales que involucren a diferentes instituciones nacionales y locales.
Para el corto plazo, la labor represiva deberá continuar y aumentar para responder al problema que enfrenta la población.
Para efectos en el mediano y largo plazo hay que revertir el desempleo, mejorar la educación y realizar muchos otros programas y obras de carácter comunal. Es ahí donde confluyen las acciones de diversas instituciones y de las comunidades mismas organizadas.
Pero volviendo a la labor represiva, mejorada en los últimos años, generó sin embargo un problema para el cual los gobiernos no actuaron oportunamente a pesar de ser tan evidente: la necesidad de contar con más cárceles.
Esto lleva a otra tarea urgente. Aprovechar el momento en que es indispensable aumentar el número de centros penales, para diferenciar a los individuos que son o serán confinados en ellos.
No pueden estar juntas personas ya condenadas por algún crimen, con indiciados (que aún no han sido condenados o declarados inocentes), o con personas, por ejemplo, a quienes se detiene porque no han cumplido con los pagos de una pensión alimentaria.
Es mucho, en definitiva lo que aún falta hacer, pero es importante el hecho de que sí se puede y se debe llevar a cabo.
 

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