Fred Denton

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Martes 2 Diciembre, 2014

Las nuevas iniciativas, “inversiones con impacto social y valor público”, son modelos inclusivos y representan un cambio de paradigma filosófico


Destapando Ojos

Liberalizar acción social

Confieso que soy fanático del filósofo existencialista francés Albert Camus, quien dijo: “Sin libertad, no hay arte; arte vive solo en las restricciones que impone a sí mismo, y muere de todos los demás”.
Me motiva a reflexionar sobre el estancamiento que se ha dado en nuestro país durante los últimos 30 años en la resolución de los mayores problemas. ¿Por qué no se ha aplicado más arte en la resolución de los mismos?
La respuesta a esta pregunta comienza con la rigidez con que se han marcado las acciones de nuestra institucionalidad gubernamental (ni mencionar su poco presupuesto discrecional), lo cual no ha permitido una mayor participación de parte de individuos e instituciones que cuentan con ideas innovadoras, así como importantes capitales humanos y económicos.
No es problema exclusivo a Costa Rica, lo que ha provocado una nueva tendencia en muchos países, incluyendo latinos para “complementar” los esfuerzos de los gobiernos.
Las nuevas iniciativas, conocidas como “inversiones con impacto social y valor público”, son modelos inclusivos y representan un cambio de paradigma filosófico —es mezclar “propósito social” con “recompensa financiera”.
¿Por qué surgen ahora?: los gobiernos tienen poca discrecionalidad de fondos, un nuevo “colectivismo racional de resultados” presente en la generación del milenio, una creciente mentalidad en países desarrollados que el capital tiene que invertirse proactivamente en empresas sostenibles con el ambiente y la comunidad (el “double” o “triple bottom-line”) y lo más importante: ¡Funcionan y se vuelven autosostenibles!
La inversión anual en este tipo de modelos ya supera los $12 mil millones a nivel mundial y está creciendo a un ritmo del 20% por año.
Entre las iniciativas emprendidas están la lucha contra la malaria, la provisión de vivienda a bajo costo, la lucha contra la obesidad juvenil, el contrarrestar la reincidencia delincuente, la innovación en tecnologías limpias, la bancarización de los pobres, la prevención del tráfico humano y el fomento del emprendedurismo.
Algunos de los modelos innovadores implementados incluyen los bonos de impacto social, el capital de riesgo para establecer empresas sostenibles, los sistemas para compartir data grande con los ciudadanos, y los concursos con premios importantes para fomentar la innovación.
Estas iniciativas solo pueden florecer en un ambiente marcado por pragmatismo compartido entre el gobierno, el sector privado, el sector académico y la sociedad civil —la necesidad de salirse de su silo y buscar la colaboración con los demás.
En fin, la pregunta es: ¿De verdad queremos acabar con la pobreza, la deserción escolar y la reincidencia delictiva?
Entonces, ¿por qué no hacer valer todos los recursos potenciales —capital privado, mentes ingeniosas, jóvenes dedicados y nuevas instituciones— a incidir en su resolución?
¡Eso es arte!

Fred Denton