Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 24 Junio, 2013

Latinoamérica debe abrir sus mercados a los países africanos


La Cuenca Atlántica

Luanda, la capital de Angola, tiene más habitantes que Costa Rica, la población del país es cuatro veces la nuestra y cabría nuestro territorio casi 25 veces en el angoleño. Los portugueses llegaron a sus costas en el Atlántico sur oriental en 1482 y cuando cinco siglos después, en 1975, alcanzó Angola su independencia, surgió una guerra entre tres grupos políticos cada uno con influencia externa. No fue sino hasta el 2002 que se consolidó la paz. Hoy el país crece aceleradamente con exportaciones de petróleo y diamantes pero su ingreso por habitante es apenas un 40% del de Costa Rica.
Esta bella Bahía de Luanda recientemente recuperada por el gobierno, fue testigo del cruel tráfico de esclavos que de acá fueron llevados principalmente a Brasil. Ese comercio vil en el Atlántico Sur me recuerda el motivo de mi visita. Estoy acá con otros cuatro expresidentes y altos funcionarios de Europa, Norteamérica, África y América Latina, invitado por Centro de Relaciones Transatlánticas de la Universidad Johns Hopkins para una conferencia sobre relaciones en la Cuenca Atlántica.
A partir de los siglos XV y XVI el Atlántico se configuró como la gran vía de comunicación con los nuevos descubrimientos y los nuevos enclaves europeos  en África y América. Hoy día, por este océano transita más de la mitad del comercio mundial de bienes y también de servicios, entre sus litorales se transan las mayores inversiones internacionales, en su cuenca se encuentran enormes reservas energéticas y las mayores fuentes de pesca.
Desde 2010 se negocia el  Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP) que establece una zona de comercio preferente entre EE.UU., Chile, Colombia, México, Perú y países del Pacífico asiático al que Costa Rica trata de incorporarse. La reunión del G8 esta semana en Irlanda del Norte, lanzó las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea de un acuerdo transatlántico de libre comercio y de inversión (TTIP). ¿Adónde dejan esas negociaciones a los países del Atlántico Sur? Este será uno de los temas de nuestra conversación. África y América Latina-Caribe necesitamos más claras reglas de acceso a los mercados de Europa y Norteamérica. Latinoamérica debe abrir sus mercados a los países africanos
Nuestros países han aumentado su producción y participación en la producción y el comercio mundiales. Pero hay un muy largo camino por recorrer. Para hacerlo exitosamente se deberá avanzar aceleradamente en la reducción de la pobreza energética de muchas naciones del África Subsahariana. Hacerlo de manera que a la vez se promueva el uso de energías limpias y se colabore para bien enfrentar el cambio climático es otro de los temas que se estarán conociendo aquí. Para ello se explorará tanto la posibilidad de un acuerdo marco sobre gobernanza energética en la Cuenca del Atlántico, como la creación de mecanismos para promover el financiamiento y la ejecución de proyectos de energía renovable y limpia en África y en América Latina. Incluso para infraestructura en general en proyectos privados de inversión no mayor a $50 millones se estudiará la posibilidad de establecer para África una organización financiera no bancaria similar a la Corporación Interamericana para el Financiamiento de Infraestructuras (CIFI) que con base en Panamá opera en América Latina y el Caribe y que fue fundada por el BID y la Caja de Madrid (hoy Bankia).
Otros temas como los problemas de seguridad ciudadana, narcotráfico y crimen organizado también figuran en la agenda.

Miguel Angel Rodríguez