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Sábado, 19 de septiembre de 2020



EDITORIAL


Fortalecernos como región

| Viernes 14 diciembre, 2012




Algo está sucediendo con las democracias latinoamericanas, incluso las que supuestamente han sido más fuertes como la costarricense, que vienen flaqueando desde sus mismas bases


Fortalecernos como región

La destitución de cuatro magistrados constitucionales por parte del Congreso de Honduras, revivió la crisis política en ese país.
La historia suena conocida. No hace mucho en Costa Rica atravesamos un trance de este tipo, al decidir la Asamblea Legislativa, no reelegir a uno de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia. El turno ahora es de Honduras.
Lo que a simple vista pareciera coincidencia podría no necesariamente serlo. Algo está sucediendo con las democracias latinoamericanas, incluso las que supuestamente han sido más fuertes como la costarricense, que vienen flaqueando desde sus mismas bases.
Ya lo apuntaba el último Informe Estado de la Nación, de lo cual este diario apuntó con preocupación: solo en Costa Rica el apoyo a la democracia ha decaído de un índice del 86% a cerca del 50% en las últimas tres décadas.
Es una tendencia a la cual Costa Rica ha entrado de último. Otras naciones del istmo se nos han adelantado en esta falta de apoyo, y las consecuencias ya las hemos visto: golpes de Estado como el ocurrido en Honduras hace unos años, fuertes crisis de poder que generan inestabilidad económica y política.
A pesar de la globalización y los procesos integracionistas, la región —especialmente la centroamericana— parece estar más dividida que nunca, cada país trabaja por su propia cuenta, tras sus propios objetivos, algunos de estos meramente políticos o electorales.
Esto debe llamarnos la atención. Los organismos multilaterales ya establecidos deberían ocuparse más de estos temas para que la gente recupere la confianza en la democracia, para que los países trabajen más en conjunto en proyectos que los unan, y no que los separen.
La crisis hondureña que hoy se anuncia, no es más que una continuación de la que ya había arrancado años atrás con el golpe a Manuel Zelaya, y que posiblemente traerá muchas más consecuencias.
La crisis tica que hoy parece haber quedado atrás, tampoco es algo que surgió de la noche a la mañana, y posiblemente traerá más consecuencias en el futuro.
Como país, debemos trabajar en las reformas internas que nos generen estabilidad y nos lleven a fortalecer esa democracia de la cual hemos estado siempre orgullosos. Costa Rica está todavía a tiempo de ejercer un liderazgo regional para proponer un fortalecimiento de esas bases centroamericanas. No olvidemos, que aunque nos separan fronteras físicas, cuando el agua se rebasa, nos inunda a todos por igual. Ya ha sucedido así en el pasado, no permitamos que nos ocurra en el futuro.





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