Iris Zamora

Iris Zamora

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Lunes 16 Septiembre, 2013

Los hombres que luchan, que trabajan con honestidad, que siguen sus sueños, los construyen y ¡los logran! merecen nuestro respeto


…desde Moncho

No solo de ineptos en el MOPT tenemos que opinar.
¡Qué contagiosa alegría! hasta el nuevo hueco, que ahora resulto culpa de Dios se nos olvidó por unas horas… algunos, hay que incluir a algunas, pretenden robarnos ese instante colectivo de una sana y contagiosa sonrisa que navega solitaria en algún sitio especial de nuestro ser.
La imagen se queda en aquellos parajes comunes del Parque Central, de la Fuente de la Hispanidad, en los restaurantes o cantinas, en donde pusieron pantallas gigantes; en nuestra casas, barrios, pueblos, los vehículos, bocinas, los niños en las aceras tocando ollas, viejos y jóvenes conocidos o desconocidos abrazados, saltando al ritmo de un tambito/samba interior que impedía estar quietos, en los miles de banderas tricolor que ondearon esa noche, los sombreros de tantas formas, las caras pintadas las camisetas humedecidas…
El ingreso del “Chiqui” “tantas veces injustamente cuestionado por los que dicen que saben, ese gol, que hizo estallar a la locura que llevamos dentro disfrazada de parsimonia, luego ese gol ingrato en tiempo de descuento… Y ¡apareció el fantasma de la eliminatoria anterior! Aún había esperanza, las estadísticas nos tenían adentro, no solo porque nos restan de jugar seis puntos, sino porque Honduras ganaba a Panamá. México, el poderoso protegido y consentido de la FIFA, México caía de nuevo frente a Estados Unidos; hay que reconocer que a más de uno la sonrisa socarrona de ir a buscar ESPN para ver un fútbol que llaman picante era una tentación, pero esa noche, no. Era tiempo de vigilia, aún restaban 45 minutos de alargue que se jugaban en Honduras, Panamá empataba, Honduras volvía a remontar, de nuevo euforia, pero esos panas son indomables, volvieron a empatar, no quedaban uñas.
Las imágenes de la tv eran elocuentes, ver a Pemberton sentado en el pasillo, a Borges caminar de pared a pared esperando el resultado… Finalmente estallamos en una alegría que nadie detuvo, ni siquiera a las 2.50 a.m. cuando llegaron los seleccionados al Juan Santamaría.
La voz quebrada de Pinto. Sus lágrimas. Lloramos con él. Los hombres que luchan, que trabajan con honestidad, que siguen sus sueños, los construyen y ¡los logran! merecen nuestro respeto, aun cuando la mezquindad de los que dicen saber, ahora “miran” para otra parte. Le cuestionaron. Muy defensivo decían. CR, la Selección que más anotaciones tiene al clasificar de noveno al Mundial. El que menos goles recibió. Criticaban que convocara “tantos”, los micros ciclos, su línea de cinco.
…un jugador que me merece respeto absoluto Junior Díaz.…ahí esta erguido como símbolo de lo equivocado que han estado los que tanta paja hablan… ¿lo que sigue? querrán imponerle, manipulando a sus audiencias, a los convocados al Mundial, y quien quita que sugieran que hasta de entrenador deberíamos cambiar… ¡Que habrá que hacer evaluación, claro que sí!,… ahora, en modo de aplaudir.
Los que se molestan, porque que hay temas más importantes de qué ocuparnos en el país, que el fútbol es el opio del pueblo, un distractor, bueno, es que no solo de ineptos en el MOPT tenemos que opinar.

Iris Zamora Zumbado