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Jueves 4 Julio, 2013

Una misión del Banco de Desarrollo de China estuvo en el país para evaluar el establecimiento de una zona económica especial china en Costa Rica


Costa Rica-China

La relación entre el país centroamericano y el país asiático, Costa Rica-China, se ha logrado fortalecer pese a las diferencias entre sus sistemas políticos, elementos históricos y realidades culturales imposibles de obviar.
La modernización de China y la transición quizá no al capitalismo, pero sí de planificación centralizada al socialismo de mercado, ha evidenciado cambios locales, regionales e incluso internacionales que han puesto a nuestro país en el radar de la potencia asiática.
Hace un par de semanas, una misión del Banco de Desarrollo de China estuvo en el país para evaluar el establecimiento de una zona económica especial (ZEE) China en Costa Rica.
La dinámica de análisis/evaluación que fue utilizada por la misión china de visita en Costa Rica es muy interesante y congruente con la historia de dicho país.
Me resulta importante prestar atención no solo a la posibilidad de que se establezca la ZEE en nuestro territorio. Sino, creo que debemos entender la estrategia y visión con la que esta potencia ha alcanzado un rol protagónico en la integración asiática y un papel innegablemente influyente en la esfera internacional.
Me resulta extraordinario que potencias mundiales nos tengan en su radar, pero aún más importante: que nuestras autoridades tengan claro lo que necesitamos ejecutar para generar desarrollo económico sostenible.
Esta mayor proximidad al gigante asiático, demanda que las autoridades costarricenses no solo firmen acuerdos o den en concesión importantes proyectos que evidentemente no somos capaces de realizar por nuestra cuenta, sino que requiere analizar lecciones aprendidas de una de las economías más imponentes y con mayor influencia internacional.
En la arista de la integración asiática, por ejemplo, no se podría entender esta, si no se comprende la estrategia que le dio origen: un proceso de abajo a arriba (bottom up) y no un proceso iniciado de arriba a abajo (top down), como ha sido este último el caso en la mayoría de los acuerdos regionales existentes en el mundo.
Las redes de negocios privadas (clusters/encadenamientos), altamente eficientes tanto en procesos de producción como de mercadeo e innovación, es uno de los elementos que ha marcado la diferencia en el desempeño de la economía asiática... Su implementación práctica en Costa Rica, definitivamente conseguiría potenciamiento empresarial al interior del país y si el modelo es gestionado debidamente, también significaría potenciamiento entre empresas de los países de la región.
La construcción de infraestructura al interior del país es otra de las lecciones que deben ser aprendidas por los próximos gobiernos. Con escasa excepción de un área muy pequeña de Guanacaste, Costa Rica no cuenta con desarrollo al interior del país, de lo que se deriva una brecha económica y social entre la Gran Área Metropolitana y el resto de provincias, que podría estrecharse si se mejora la infraestructura para incentivar así un mayor dinamismo de la inversión extranjera directa en zonas como Puntarenas o Limón y generar con ello logros económicos más sostenibles.
China busca que su crecimiento económico no sea una amenaza para sus países vecinos, de manera que no se confabulen para frenar sus objetivos. En la misma medida Costa Rica debe accionar para convertirse en la locomotora del crecimiento y desarrollo de la región. Aspirar a menos que eso sería simplemente pensar que vendrá un poco más de lo mismo a nivel de planificación estratégica a largo plazo para el desarrollo de nuestro país.
Un buen comienzo sería analizar con lupa los determinantes del éxito de estos países con los que tenemos proyectos de alto impacto. Una herramienta adicional para los retos que enfrenta el país.

Alejandra Esquivel Guzmán

Gerente general GEFISA
[email protected]