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Sábado 16 Marzo, 2013

El abstencionismo excluyendo el que se produce por enfermedad o residencia en el extranjero— tiene diversas causas: apatía, desinterés, conformismo, desencanto, enojo


Consideraciones sobre el abstencionismo

A partir del proceso electoral de 1998 se produjo un considerable aumento en la cantidad de costarricenses que se abstienen de votar. En esa ocasión fue del 30%, cifra que aumentó ligeramente en las siguientes elecciones. Antes, en el periodo de 1962 a 1994 el promedio fue del 19%.
El abstencionismo —excluyendo el que se produce por razones de enfermedad o por residencia en el extranjero— es una manifestación que tiene diversas causas: apatía, desinterés, conformismo, desencanto, enojo.
El cambio de valores en la sociedad actual, el individualismo que promueve y la deficiente formación cívica que proporciona el sistema educativo, ha generado un ciudadano insolidario, apático y desinteresado de los asuntos públicos, que cree que la política no le afecta y al que le da lo mismo quien nos gobierne, asumiendo la cómoda posición de que sean otros los que decidan.
Pero no hay duda que las promesas incumplidas y la corrupción en la función pública, generadores de desencanto y descontento en los electores, son causas importantes del abstencionismo. Los escándalos de corrupción en los que se vieron involucrados algunos ex-presidentes de la República y las constantes noticias de irregularidades y falta de probidad de altos funcionarios públicos han hecho que muchos hayan optado por darles la espalda a los políticos. El pesimismo y la desesperanza de nuestro pueblo a raíz de esos lamentables eventos son consecuencias difíciles de revertir en el corto plazo.
Ahora bien, para poder determinar si es posible que el nivel actual pueda volver al de entonces, es válido preguntarnos ¿si el bajo abstencionismo de buena parte de la segunda mitad del siglo pasado con el que se compara el de hoy, solo obedece a la madurez política o al alto grado de civismo de entonces?
Pienso que si bien esos factores pueden haber estado presentes, el bajo abstencionismo de aquella época estaba influido por situaciones que hoy día están ausentes.
Una de ellas, es la polarización política que se dio en el país después de la guerra civil de 1948. La fuerte rivalidad entre el figuerismo y el calderonismo, el apasionamiento de sus seguidores, motivaba la participación y el voto. Pero el paso del tiempo y el olvido de esos acontecimientos, así como el lógico cambio generacional en la conformación del padrón electoral, pusieron punto final a esa fuerte influencia en 1998, con los gobiernos sucesivos de Rafael Ángel Calderón Fournier y José María Figueres Olsen, hijos de los caudillos protagonistas de aquella época.
Por otra parte, el grado de festividad de las campañas políticas, con las banderas en viviendas y la realización de plazas públicas en todas las ciudades y pueblos importantes, permitían un contacto más personal y eran aspectos emocionales que antes movilizaban el voto. Y es que las reformas electorales que eliminaron esos aspectos son coincidentes con el aumento del abstencionismo.
¿Cuál es entonces el nivel real del abstencionismo en el país, el de antaño o el de hogaño?
Desde la perspectiva que planteo, creo que el nivel real puede ser un punto equidistante de uno y de otro, por lo que los esfuerzos que realicen las fuerzas políticas y las autoridades electorales sobre este tema deben estar dirigidos a lograr ese punto intermedio.

Luis París Chaverri