Rodolfo Piza

Rodolfo Piza

Enviar
Miércoles 24 Diciembre, 2014

Nos pasó como al borracho experimentado: nos tambaleamos, pero no nos caemos


¿Cómo nos fue en 2014 y cómo nos irá en 2015?

¿El 2014 ha sido un año de crecimiento o estancamiento económico? En el mundo, bien en Estados Unidos, China, India, Canadá, México, Colombia, Chile, Panamá; mediocre en Europa o Japón; mal en Venezuela, Argentina o Brasil.
En Costa Rica, “ni tan bien, ni tan mal”. Crecimos poco (cerca del 3%), aumentamos el déficit fiscal (entre un 5,7% y un 6,1% del PIB), llegamos al nivel de desempleo más grande desde la crisis de los 80, y aumentó significativamente la pobreza. Esto a pesar de que se recuperó el turismo, de que subieron los precios internacionales del café y de que bajaron los precios del petróleo. Nos pasó como al borracho experimentado: nos tambaleamos, pero no nos caemos.
¿Y el próximo año 2015? La situación económica en Estados Unidos (principal socio comercial), será positiva (buen crecimiento, bajo desempleo, bajas tasas de interés), por lo que las implicaciones para Costa Rica deberían ser positivas… ¡Si las sabemos aprovechar! Aumentará el turismo, seguirán recuperándose las remesas (sobre todo para Centroamérica) y las exportaciones a los países del Norte. Podría recuperarse la inversión extranjera directa. La caída de precios del petróleo será positiva para nuestra balanza comercial y para contener la inflación.
¿Cuáles han sido las principales acciones del actual gobierno en materia económica? a) aumento desmedido de salarios del sector público y del presupuesto de las universidades públicas; b) presupuesto desmesurado (creció casi un 19% en un año); c) compromiso de respetar contratos (caso de APM Terminals) y de combatir algunos privilegios sindicales; d) levantamiento del veto de la reforma procesal laboral (CPL, que agilizaría procedimientos judiciales, pero que permitiría huelgas en servicios públicos y rigidizaría el mercado laboral); e) candado a la apertura energética; f) mayor incertidumbre para los actores económicos.
¿Y en materia política? Después de una campaña volátil, se eligió presidente en 2ª ronda y ningún partido en la Asamblea Legislativa tiene mayoría. El Gobierno desperdició su apoyo inicial y apostó a un diálogo coyuntural y segmentado con sectores económicos y políticos (¿divide et impera?), con resultados de corto plazo (aprobación del presupuesto, nombramiento del Directorio), pero a costa de su sostenibilidad y rompimiento de compromisos. Se mantiene un compromiso genérico de combatir corrupción, pero con ausencia de medidas estructurales (menor discrecionalidad administrativa, simplificación de trámites, reglas de mayor transparencia, etc.), para combatirla.
¿Sabremos aprovechar un contexto internacional mejor? Está por verse, porque hemos aumentado la incertidumbre económica y política (un déficit fiscal desmesurado no permite ser optimistas); hay problemas de desconfianza y de infraestructura. Trámites excesivos siguen golpeando nuestra competitividad y crecimiento. La confianza se funda en tres elementos centrales: 1) seguridad jurídica; 2) seguridad política; 3) seguridad económica (principal amenaza es el déficit fiscal). No hay avances en ninguno de ellos.
Pero no perdemos la esperanza. La Navidad nos ha de servir para revitalizarla.

Rodolfo E. Piza Rocafort