Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 7 Diciembre, 2016

Viajar cuando otro paga —el gobierno de Nicaragua o de Costa Rica para citar dos ejemplos— es muy agradable

¡Qué rico viajar cuando otro paga!

Todos los años, el 19 de julio, algunos diputados del Partido Frente Amplio viajan a Managua para celebrar con los compañeros sandinistas el “Día de la Revolución”. El hecho de que esté un poco desvirtuada esa revolución a ellos no les importa. La oportunidad de volar al país vecino con todos los gastos pagados, hospedarse en un buen hotel, tomar unos vinitos o rones y comer bien rico opaca cualquier duda sobre el rumbo en que se dirige Nicaragua.

Ahora otros diputados, quizás sintiendo que no era justo que solo los del FRENTE pudieran volar por cortesía del erario nicaragüense, se fueron para Managua invitados por los legisladores de la Asamblea Nacional nica. Pasaron superbién y uno de los ticos, quizás después de comer una ración de vigorón y tomarse un buen ron, abogó por la eliminación de la frontera entre los dos países: ¡Qué visión!
Viajar cuando otro paga —el gobierno de Nicaragua o de Costa Rica para citar dos ejemplos— es muy agradable. Y en viajes oficiales no hay que producir “resultados importantes”; se puede estar tranquilo. Para funcionarios ticos que visitan Nicaragua los viáticos oficiales son $192 diarios; este monto no incluye los pasajes aéreos ni sus salarios. En un país con un ingreso anual per cápita de $1.900 (la “revolución” no ayudó), “algo se hace” con esos $192. Cubre el costo de un buen hotel, tres tiempos suculentos, y si uno está por tres o cuatro días lo suficiente para comprar unos chocolates y otros recuerdos. Claro, los diputados citados recibieron sus viáticos del gobierno de Nicaragua, y es posible que este sea más generoso que el que está en San José.
Cuando representantes del gobierno de Costa Rica viajan a Nueva York para las sesiones de las Naciones Unidas en octubre de cada año los viáticos suman $520 por día. Una semana de diez personas en esa ciudad sale en $36.400. La justificación (no de asistir al evento sino del monto de los viáticos) es que los costos en la capital financiera del mundo son muy elevados. Y, de veras, alquilar una limosina, comer en los mejores restaurantes, rentar una suite en el Waldorf Astoria (vieran los desayunos que sirve este hotel a la habitación) cuesta. Después de una noche de “arduas conversaciones” y hasta negociaciones, qué sabroso es despertarse con ese desayuno.
Más de un político tico ha tenido que inscribirse en un gimnasio después de una semana en Nueva York o París, o Madrid.
Es importante señalar que funcionarios del sector productivo también viajan. Pero hay que enfatizar que generalmente no reciben viáticos tan jugosos como los “oficiales” y tienen que mostrar resultados muy específicos para justificar sus gastos. La Tributación Directa audita estos gastos y si no percibe justificación podría anularlos. Tiene que ser estricto ese organismo del Estado; tiene que recaudar lo suficiente para cubrir los costos de los viajeros del gobierno y para pagar esos desayunos en los hoteles de lujo.
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