Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 21 Noviembre, 2016

Difícilmente nos afectará el presidente electo Trump si para bajar el déficit de comercio exterior de Estados Unidos toma medidas directas para disminuir sus importaciones y aumentar sus exportaciones

Peligros para Costa Rica de una política antiglobalización

A veces lo mejor que nos puede pasar es que alguien no cumpla sus promesas

Frente a los compromisos de campaña del presidente electo Trump, así lo deben estar pensando los migrantes ilegales de México y Centroamérica en Estados Unidos, las empresas que contratan su trabajo, los musulmanes residentes en ese país, los afronorteamericanos que viven en sus ciudades. Así también lo deben desear los mexicanos cuya integración con EE.UU. y Canadá se ve amenazada, los países de la OTAN cuya seguridad transatlántica está en vilo, y claro, también indirectamente nosotros.
Difícilmente nos afectará el presidente electo Trump si para bajar el déficit de comercio exterior de Estados Unidos toma medidas directas para disminuir sus importaciones y aumentar sus exportaciones. EE.UU. tiene una balanza comercial favorable con Centroamérica. Durante su campaña anunció medidas que, en este campo, se dirigirían directamente a México y a China. Claro que no sabemos cómo se podrían ejecutar esas medidas. ¿Puede EE.UU. poner aranceles que afecten su importación de bienes intermedios y disminuyen el precio de bienes finales sin afectar sus exportaciones?
Claro que la incertidumbre sobre el trato que recibirán las importaciones a EE.UU., por sí mismo disminuye la ventaja comparativa para las empresas de invertir en el exterior. Esto afectaría la Inversión Directa Extranjera (IDE) originada en ese país.
Además, el deseo del presidente electo Trump de disminuir la brecha de la balanza comercial y generar más empleo en las industrias que compiten con importaciones, se puede satisfacer con cambios en los impuestos. Bastaría para ello con modificar su sistema impositivo, bien para que paguen más impuestos las inversiones de empresas de EE.UU. en el exterior, o bien para que paguen diferencialmente menos las que producen en su territorio.
Esto no afectaría necesariamente la producción para exportación de empresas norteamericanas ya localizadas en Costa Rica, pero sí disminuiría su deseo por inversiones adicionales acá.
Por esas razones más le temo al efecto que sus medidas puedan ejercer sobre la IDE que a su afectación directa al comercio exterior. Por supuesto, además, si se afecta la IDE de EE.UU. a mercados naturales nuestros como los de Centroamérica, ello podría debilitar nuestras exportaciones a esos países.
La IDE por años nos ha venido permitiendo mantener el volumen de importaciones necesario para el consumo y la producción.
De 2011 a 2015 el saldo total negativo de la cuenta corriente de nuestras transacciones internacionales (importaciones y exportaciones de bienes y servicios y pagos a factores de la producción) fue de $11.894 millones. Ese faltante fue más que financiado por la entrada de IDE de $14.480 millones durante ese periodo. ¿Qué habría pasado si no contásemos con esos ingresos? Pues que no habríamos podido con el valor de las exportaciones de bienes y servicios importar todos los bienes y pagar todos los servicios que hemos venido consumiendo.
Claro que menor IDE significaría menos importaciones de los bienes de capital necesarios para su establecimiento, pero siempre se generaría una diferencia no financiada de importaciones, que para mantener su nivel consumirían en pocos años las reservas acumuladas. Y también las medidas de estímulo fiscal (gasto en infraestructura y disminución de impuestos) aumentarían nuestras posibles exportaciones a EE.UU. Pero, sin correr ninguna simulación económica, creo que el efecto negativo sobre la IDE sería más fuerte que este impulso positivo.
Eso produciría un aumento del tipo de cambio, un incremento de los precios, aumentaría el déficit fiscal por el costo de servir la deuda externa, y con ello la tasa de interés.
Para enfrentar este posible cambio se hace más urgente reducir el desequilibrio fiscal.