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Miércoles, 12 de diciembre de 2018



COLUMNISTAS


​¿Estaba preparada la sociedad norteamericana para una mujer presidenta?

Vladimir de la Cruz [email protected] | Miércoles 16 noviembre, 2016


Difícilmente se van a alterar las condiciones de intercambio establecidas por la Cuenca del Caribe o el TLC CA RD, mientras Donald Trump no diga lo contrario

Pizarrón

¿Estaba preparada la sociedad norteamericana para una mujer presidenta?
 

Hace ocho años cuando se debatía la candidatura presidencial del Partido Demócrata, entre Barack Obama y Hillary Clinton, me encontraba en Estados Unidos, y veía con entusiasmo los debates entre ellos.

Simpatizaba más con Hillary Clinton aunque reconocía que Barack Obama era mejor para el debate, y se lucía más, además de que frente a Hillary era más joven, aunque la edad de los candidatos presidenciales en Estados Unidos no ha sido problema, ni tampoco el de los presidentes electos, algunos llegando a los 50 años y otros alrededor de los 70.

Los últimos presidentes de Estados Unidos han tenido al iniciar sus gobiernos: Ronald Reagan, dos periodos presidenciales del Partido Republicano, 70 años y 74 años; George H. Bush, dos gobiernos del Partido Republicano, 65 y 69 años; Bill Clinton, dos gobiernos del Partido Demócrata, 47 y 51 años; George Walker Bush, dos gobiernos del Partido Republicano, 65 y 69 años; Barack Obama, dos gobiernos del Partido Demócrata, 48 y 52 años, y Donald Trump inicia su primer gobierno del Partido Republicano con 69 años, siendo obviamente Bill Clinton y Barack Obama los menores de este grupo.

En síntesis, como en Costa Rica, durante muchos años, desde 1982, en el gobierno solo alternaban los partidos Liberación Nacional y la Unidad Social Cristiana, hasta la llegada del Partido Acción Ciudadana en 2014, que nada augura que pueda reelegirse, y vislumbra el escenario para que Liberación Nacional o la Unidad Social Cristiana vuelvan al gobierno. Así, en Estados Unidos solo el partido Republicano o el Demócrata eligen presidentes, alternando entre ellos o continuando por un periodo algunos gobernantes de esos partidos.

¿Negro o mujer, candidatos del Partido Demócrata, en 2008? Veía con simpatía ambas candidaturas, porque era evidentemente una situación cualitativamente nueva en Estados Unidos, donde aún hoy hay manifestaciones racistas en algunas ciudades. Y, aunque simpatizaba más con la mujer, mi hijo menor, quien estudió en Estados Unidos, y trabajaba ya con su propia empresa en ese país, me dijo muy contundentemente que Estados Unidos no estaba preparado para una mujer candidata, al menos en 2008.

Me dijo categóricamente, mi hijo, “Negro mata mujer, Obama le gana a Hillary en el Partido Demócrata, todavía no hay condiciones para una mujer candidata, hay mucho machismo en Estados Unidos”.

En las elecciones nacionales de 2008 se impuso Barack Obama, siendo el primer presidente negro electo en Estados Unidos, y se reeligió, como presidente negro, disputando la candidatura, en ambos gobiernos con candidatos republicanos, blancos y varones.
Las elecciones recién pasadas, colocaron a Hillary Clinton como la candidata oficial del Partido Demócrata y esto, respecto a las elecciones de 2008, era un avance cualitativo. Ya la mujer se impuso como candidata del Partido Demócrata. La situación de 2008 estaba superada al interior del Partido Demócrata, una mujer podía ser la candidata del partido.

Le tocó disputar la presidencia con Donald Trump, del Partido Republicano, de edad similar, ella de 69 y él de 68. Aquí no era un problema de edades, era un problema de candidatos, de nuevo, como la elección interna del Partido Demócrata, en 2008, hombre o mujer.

Históricamente, en Estados Unidos, el Partido Demócrata respecto al Partido Republicano, se ha visto como el liberal frente al conservador, y políticamente se ven a la izquierda o la derecha, aun cuando la izquierda aquí no corresponda a la izquierda marxista, revolucionaria, socialista o comunista. Responde más a la idea de la llamada “izquierda” al estilo de lo que ha sido la izquierda socialdemocrática internacional, aunque este partido tampoco reivindique la social democracia como su acervo teórico político. Ese “izquierdismo” viene de la década de 1940-1949, cuando partidos obreros norteamericanos, o de tradición obrera norteamericana, de aquellos años le dieron su apoyo y llegaron a fusionarse con él. De allí también esa corriente laboral que a ese partido le ha acompañado con sindicatos y clase obrera organizada en Estados Unidos.

En esta ocasión, es interesante resaltar que los sindicatos y la clase obrera, tradicionalmente vinculados al Partido Demócrata, le dieron un apoyo mayor al Partido Republicano, especialmente los sectores sindicalizados, atendiendo más el discurso de Donald Trump dirigido a los trabajadores, en especial los del centro del país, de áreas rurales y agrícolas y de los cordones industrializados.

En esencia, los partidos Republicano y Demócrata son representantes del sector político del sistema capitalista estadounidense y las diferencias que surgen entre ellos están basadas en el botín que cada uno trata de administrar y aprovechar desde el gobierno, y no en ningún tipo de principios. Sus diferencias apenas afloran a nivel de propuestas de gobierno, en lo que respecta a políticas más liberales o más conservadoras, según la ocasión, la oportunidad o necesidad de quien dirige la Casa Blanca respondiendo a los grandes intereses económico, financieros y militares de quienes le han apoyado.

La izquierda comunista en Estados Unidos está representada por el Partido Comunista de los Estados Unidos, que fue fundado en 1919. Desde su fundación fue duramente reprimido y perseguido institucionalmente, sometido a terrorismo interno, cárcel, tortura y asesinato, especialmente, de sus dirigentes. Junto al Partido Comunista, por divisiones de este y por desarrollo propio, se crearon otros partidos de izquierda revolucionaria, trotskistas y marxistas.

En la década de la lucha contra el fascismo internacional el Partido Comunista de los Estados Unidos llegó a tener una gran influencia mundial, incluso en Costa Rica, cuando fue dirigido por Earl Browder.

El Partido Comunista de los Estados Unidos participó en procesos electorales con candidatos propios a la presidencia y vicepresidencia, desde 1920 hasta 1944. En 1944 y 1948 no participó con candidato propio, aunque en la de 1948 apoyó la candidatura de Henry Wallace. Lo mismo hizo en 1952 cuando respaldó a Vincent Hallinan. En las elecciones de 1956, 1960, 1964 no tubo candidatos ni apoyó a ningún otro. A partir de 1968 postuló candidatos nuevamente, siendo en 1968 una mujer, Charlene Mitchell, y en las elecciones de 1972, 1976, 1980 y 1984 su secretario general, Gus Hall, fue el candidato presidencial. Desde las elecciones de 1988 no ha propuesto candidatos propios pero ha apoyado en 1988 a Michael Dukakis, en 1992, y en 1996 a Bill Clinton; en 2000 a Al Gore, en 2004 a John Kerry, en 2008 y 2012 a Barack Obama y en las recientes elecciones llamó a votar por Hillary Clinton.

Otros partidos que se ubican en la izquierda norteamericana, de tipo socialista, son el Partido de Familias Trabajadoras (1998), Partido Paz y Libertad (1967), Party for Socialism and Liberation (2004), Partido Socialista EUA (1973), este más definido dentro de la socialdemocracia, Socialist Workers Party (1938), Freedom Road Socialist Organization (1986), Freedom Socialist Party (1966), National Socialist Movement (1974), Partido Nueva Unión (1974), Partido Socialista EUA (1873), Partido Socialista Laborista de América, este también de orientación socialdemócrata, Partido Comunista Revolucionario de los Estados Unidos (1975), este de orientación maoísta y el Socialist Alternative (1986).

A nivel regional, dentro de Estados Unidos, hay algunos partidos que son alternativos a los partidos Republicano y Demócrata en regiones o estados, entre otros, como el Partido de la Independencia de Alaska, American Independent Party (1968), Covenant Party (Northern Mariana Islands), Independent Citizens Movement (US Virgin Islands), Independent Party of Oregon (2007), Partido Liberal de Nueva York (1944), Liberty Union Party (Vermont) (1970), Partido Nuevo Progresista (Puerto Rico) (1967), Partido Popular Democrático (Puerto Rico) (1938), Partido Independentista de Puerto Rico (1946), World Citizens Party (Massachusetts) (2003).

Dado el resultado electoral de Estados Unidos, teniendo en cuenta el discurso sostenido por Donald Trump contra el gobierno de Barack Obama, de un negro gobernante, alentando políticas racistas, y del discurso misógino que mantuvo durante toda la campaña, evidentemente le llegó a esa población que todavía mantiene en Estados Unidos posiciones machistas, racistas, misóginas, y evidenció, que aún la sociedad norteamericana no está preparada para que la gobierne desde la Casa Blanca una mujer, más allá de si Hillary Clinton tenía o no las cualidades para hacerlo. Sobre ella pesó el discurso de Trump y el asocio a la clase política gobernante, de la cual Trump supo distanciarse, creando la sensación de limpieza de la corrupción que acompaña las estructuras del poder en Estados Unidos, a las cuales estaba vinculada Hillary Clinton, con lo cual lograron impresionar a una parte importante del electorado norteamericano.

Que haya ganado Clinton el voto popular no altera en nada si el sistema descansa en el voto del Colegio Electoral, que de alguna manera también resulta de ese voto popular en los estados que nombran los delegados del Colegio Electoral, por grandes o pequeños que sean esos estados. Al final un voto puede ser la diferencia, que es lo que vale.

Que haya un Partido Republicano en el gobierno de Estados Unidos no es nada nuevo. Ya hemos tenido otros gobiernos republicanos. Lo que hace la diferencia de este con los otros es el gobernante que asumirá el 20 de enero las riendas de la Casa Blanca, que parece impredecible en sus determinaciones políticas. Que vaya a haber políticas proteccionistas en Estados Unidos, también hemos lidiado con eso, como país. Difícilmente se van a alterar las condiciones de intercambio establecidas por la Cuenca del Caribe o el TLC CA RD, mientras Donald Trump no diga lo contrario.

Frente a un gobierno norteamericano, cualquiera que sea el partido que lo gobierne, y cualquiera que sea su presidente, lo que se necesita es un gobierno nacional que sepa atender esta situación y vele por el interés costarricense.