El Colegio de Psicólogos advirtió de una posible revictimización de las mujeres abusadas sexualmente por la decisión de las diputadas de realizar una prueba de embarazo para acceder a la píldora de emergencia.
Las legisladoras de Pueblo Soberano temen que un embarazo previo a la violación se pueda ver afectado por la pastilla.
“Advertimos que establecer requisitos que no respondan a una justificación clínica podría generar nuevas barreras en una ruta de atención que debe caracterizarse por la oportunidad, la sensibilidad y el respeto a la dignidad humana (…) Preocupa especialmente el riesgo de revictimización. Esta no se produce únicamente mediante el cuestionamiento de los testimonios o el trato inadecuado, sino también cuando los procedimientos institucionales imponen obstáculos innecesarios, retrasan la atención o limitan la capacidad de las personas para tomar decisiones informadas sobre su propia salud”, dijo el Colegio.
Esta semana, la Comisión de la Mujer aprobó un nuevo texto de trabajo para el Protocolo de 72 horas, en donde se excluyó el acceso inmediato al medicamento. De momento, la medida es solo una posibilidad y el protocolo, con todo y pastilla, está activo.
La organización agregó que desde la Psicología, la atención a las víctimas de violación sexual “debe contribuir a su recuperación y no convertirse en una nueva fuente de sufrimiento”, dijo el Colegio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que las píldoras anticonceptivas de emergencia no provocan abortos, ya que actúan impidiendo o retrasando la ovulación y no interrumpen un embarazo establecido. Su administración puede realizarse hasta cinco días después de una relación sexual sin protección, aunque su eficacia es mayor cuanto antes se utilicen.
Por su parte, el Instituto de Estudios de la Mujer (IEM) de la Universidad Nacional (UNA) expresó su rechazo a la decisión de las diputadas y pidió un debate basado en datos científicos.
“La anticoncepción de emergencia previene un embarazo; no lo interrumpe. El levonorgestrel, una progestina sintética utilizada para este propósito, actúa principalmente al impedir o retrasar la ovulación. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la anticoncepción de emergencia no provoca abortos, no interrumpe un embarazo establecido ni daña un embrión en desarrollo. Presentarla como un medicamento abortivo contradice la evidencia científica y genera desinformación. El acceso oportuno a este medicamento es fundamental para atender a niñas, adolescentes y mujeres que han sufrido violencia sexual y prevenir las consecuencias de un embarazo forzado en sus vidas, su salud y sus proyectos personales”, indicó el grupo.




































