Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 23 Marzo, 2018

Sinceramente

¡Ya casi al terminar la campaña!


Han pasado los meses y todos los partidos intercambiaron unas pocas ideas y muchas veces sus partidarios se cargaron de insultos y descalificaciones. Pasó la mayor parte de la campaña de la segunda ronda y los grandes temas de país como construcción de infraestructura, crecimiento económico, generación de empleo, déficit fiscal y educación pertinente dejaron de tratarse de una manera clara, directa y sistemática, como algunos de nosotros querríamos que hubiera sucedido.

El nivel de agresividad y de descalificación, de denuestos lanzados y recibidos, así como los improperios que en redes sociales se siguen intercambiando, han aumentado de manera sensible. Luchas insensatas y poco patrióticas se libran en todos los rincones. Muchas familias divididas discuten apasionadamente entre ellas. Esta catarata de ataques injustificados está degradando de manera sensible la cultura política de los costarricenses. El pugilato político que siempre ha existido y alternaba con la discusión de ideas y metas nacionales, ahora es casi que lo único que se escucha, se lee y se presencia en el país.

Política sin pasión sería impensable, pero política sin ideas resulta parecida o peor. Insultar no construye, descalificar limita a quien descalifica. No perdamos amistades ni relaciones por la campaña política, no tiene ningún sentido. No discutamos apasionadamente ni insultemos al adversario, puede ser que el adversario de hoy sea el aliado del futuro. Las ideas sí se discuten, las metas y su cronología sí se pueden debatir con dureza. Tratemos a todos con justicia y tratemos a todos con equidad.

Para todos los costarricenses analizar razones, metas y proyectos resulta trascendental. Para la ciudadanía escuchar descalificaciones terminará por convencernos de que somos un pueblo descalificado por completo. Separemos insultos, denuestos e improperios de las verdaderas discusiones. No respondamos a ellos bajo ninguna circunstancia. Busquemos investigar y reflexionar sobre las razones, programas, metas y proyectos que atiendan nuestros problemas.

No se ganan votos degradando a nuestros conciudadanos. No se ganan votos mintiendo o engañando. No se logra aumentar la popularidad exagerando debilidades, falencias, o simples impresiones. No gana el país creando la imagen de que la clase política está formada por ladrones y sinvergüenzas. El país pierde en estos casos.

Ambos candidatos son buenas personas, tienen experiencia en la administración pública y el manejo legislativo. Ambos tienen conceptos claros de lo que el país requiere. En consecuencia mantengamos la calma, estemos serenos. Busquemos apreciar las mejores características de ellos.

El primero de abril elijamos en paz, alegría y concordia a nuestro nuevo mandatario. Este no es el fin de la democracia y del país. Este es el inicio de una nueva etapa para cambiar bien las cosas que han marchado mal. Este primero de abril se abre un horizonte, no se materializa una desgracia nacional.

Que viva siempre Costa Rica.

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