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¿Y aquel tipo de cambio en ¢450?

Alvaro Alfaro G.
Economista

Durante el segundo semestre de 2007 y hasta mayo del año en curso, la mayoría de los asesores de inversión de este país equivocadamente concordaban en que el tipo de cambio estaba subvaluado y que debía ubicarse en ¢450 por dólar. Pero, ¿de dónde salió esta idea?
La idea provino de un banco internacional de renombre, que en documentos de análisis con fechas de marzo y noviembre del año anterior, invitaba a los inversionistas a vender dólares al tipo de cambio de dicho momento (¢512), esperando que el Banco Central eliminara las bandas cambiarias, y que con ello el tipo de cambio se ubicara en un nivel de ¢450, generándose una ganancia bastante atractiva.
Hoy, después de más de un año del errado pronóstico y un tipo de cambio que amenaza el techo de la banda, cabe preguntarse: ¿Por qué el tipo de cambio no llegó adonde dijo el banco internacional que iba a llegar? La respuesta es sencilla: el análisis fundamental estaba malo.
El supuesto principal del banco internacional para sustentar una revaluación del colón, era que la economía costarricense en 2008 iba a recibir una cantidad importante de dólares producto de un aumento sostenido en las exportaciones, así como un elevado nivel de Inversión Extranjera Directa (IED) producto de la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, generándose una presión por revaluar el colón.
Sin embargo, los dólares no llegaron. Por un lado, era fácil analizar que las mayores inversiones vía TLC se iban a dar en el bienio 2009-2010, y por otro lado, desde mediados del año anterior era claramente previsible que nuestro mayor socio comercial y proveedor de IED (Estados Unidos) iba dirigido hacia una crisis económica, lo cual provocaría una disminución en la tasa de crecimiento de nuestras exportaciones y en la entrada de flujos para inversión, los cuales, sumados a un aumento fuerte en las importaciones, eran indicadores de que el colón debía devaluarse frente al dólar, no revaluarse.
Ahora bien, el problema no es del banco internacional, ya que análisis y analistas malos salen al mercado todos los días, el problema es de quienes toman posiciones creyéndoles a análisis erróneos como el mencionado. Por esta razón, es preocupante que muchos economistas y consejeros económicos de nuestro país hayan coincidido con el análisis de este banco, ya que demuestra una de dos cosas: o no hicieron su propio análisis fundamental y tomaron como suyo el del banco internacional, o bien, realizaron una lectura errada de la coyuntura económica costarricense.
Al final de todo este proceso, a los inversionistas les quedan dos lecciones. En primer lugar, entender que hay una gran diferencia entre un analista que conoce lo que está pasando en el país en que vive, y un analista que lee los datos de un país sin conocer bien sus características; y en segundo lugar, solicitarle a su asesor de inversiones un documento que respalde cada recomendación, de manera tal que el inversionista pueda analizar la racionalidad de los supuestos con que se formula una recomendación.
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