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Wagner conquistó el Aconcagua

Ahora pretende el resto de las cumbres más altas de Suramérica

Luis Rojas
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Siguiendo los pasos de la alpinista tica Gineth Soto, quien se apresta a la conquista del Monte Everest, el tico Wagner Rojas logró escalar el Aconcagua, la cumbre de América, y ahora se dice listo para otras hazañas en las alturas, como escalar los siete picos andinos.
Rojas, quien afirma que siempre le ha gustado escalar, empezó con las principales cimas de Centroamérica de las cuales dice lleva tres y le faltan cuatro.
“Fue precisamente subiendo el Tajumulco, en Guatemala, con el famoso alpinista de ese país, Jaime Viñals (único centroamericano que hasta el momento ha subido el Everest) donde surgió la idea de escalar el Aconcagua”, contó el alpinista.
Tras tomar la decisión, en setiembre pasado Rojas se propuso prepararse de la mejor forma posible y se fue a México para practicar en el hielo y la altura. “Fuimos al Iztaccíhuatl y el pico Orizaba, que es la máxima cumbre de ese país con 5.700 metros. Luego nos regresamos a Costa Rica listo para la expedición al Aconcagua”.
Rojas empezó dicha expedición el 9 de febrero, cuando se enrumbó a Santiago de Chile, donde se encontró con dos montañistas de ese país y de ahí partieron hacia Mendoza, Argentina, desde donde un día después empez
aron la caminata.
“Fueron 14 días dentro de la montaña y el 18 de febrero llegué a la cumbre”, afirmó el alpinista quien relató que desde un inicio tuvieron que soportar temperaturas bajo cero.
Rojas dijo que aunque otros costarricenses han llegado a la cumbre del Aconcagua, ninguno atacó la cumbre desde el campamento que se llama el Nido de Cóndores, ubicado a 5.560 metros de altura.
Ese día, cuenta, no había tormenta pero luego se vino una con ráfagas de unos 60 kilómetros por hora, aunque para suerte de ello
s, cuando iban llegando a la última parte de la escalada la tormenta desapareció.
“Salimos a las 3 a.m. y llegamos a la cumbre a las 3 p.m.; estuvimos como 30 minutos tomando fotos y luego regresamos al campamento base, no por el mismo camino, sino por uno más directo”.
De los dos chilenos que acompañaron a Rojas en esta expedición, solamente uno pudo subir, ya que el otro se enfermó del mal de altura (dolor de cabeza y vómitos) por lo que se quedó en el campamento.
“Fue una experiencia muy enriquecedora. Pude darme cuenta de que mi cuerpo a casi los 7 mil metros funciona bien; también comprobé que ya necesito equipo nuevo; el aprendizaje físico técnico fue bastante enriquecedor”.
Para Rojas ahora vienen dos cosas, “mi meta es el Everest, a dos o tres años plazo, pero antes de esto quiero alcanzar los siete picos andinos (cinco de ellos superiores a los 6 mil metros) que son, además del Aconcagua; el Ojos de Salado, en Chile; Guascarán, en Perú; Sajama, en Bolivia; Chimborazo, en Ecuador; Pico Simón Bolívar, en Colombia, y el Pico Bolívar, de Venezuela”.
Aparte de eso, Rojas terminará las cumbres que le hacen falta en Centroamérica. El labora como guía de montaña y hace caminatas en el Valle Central por montañas y pueblos. Sobre las cumbres más altas del mundo, expresó que le gustaría escalar, aparte del Everest, el Kilimanjaro, el Denali y la Pirámide de Carstensz, esta última, a la que ningún costarricense ha llegado aún.

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