Tomas Nassar

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Jueves 14 Febrero, 2008

Vericuetos

Tomás Nassar

Posiblemente ni la misma Andrea Morales haya previsto la trascendencia, ni sea totalmente consciente, del valor histórico de su decisión de incorporarse, como es su deber ciudadano, a la discusión de los proyectos que conforman la agenda complementaria del TLC.
Esta joven ha dado una lección a los otros diputados, a su partido y al país. La verdad sea dicha, una lección que hace muchos años esperábamos se produjera, ciertamente no de alguien tan novel en las lides parlamentarias, pero que, como corolario, nos hace ver que las esperanzas en la valía de nuestra juventud no son equivocadas. Andrea enseña que no todo está perdido y que es válido esperar mejores cosas.
Nos ha enseñado que se puede ejercer oposición con entereza, que tiene agallas para enfrentar a la maquinaria de la agrupación que la eligió, y a la irascible soberbia de ese líder infalible, dueño de la verdad absoluta, caja de Pandora, cuya sordera y ceguera nos confunde cada día más, y cuya determinación de ignorar la voluntad del Soberano, terminará siendo su cicuta política.
Andrea Morales, lo digo con respeto y admiración, ha tenido el coraje de desligarse de la camarilla que, con ilegítimos mecanismos y absurdos argumentos, bloquean la discusión y la acción legislativa que constituyen la razón de ser del Parlamento y con ello desconocen voluntad popular, con lo cual, de acuerdo a mi punto de vista, atentan contra la democracia y secuestran a la nación.
Ha enseñado a sus 56 compañeros diputados, que comprende, predica y es consecuente con el postulado esencial de la democracia: se puede disentir, se puede discutir, se debe razonar y, sobre todo, se necesita respetar la decisión popular.
Esta dando una lección de dignidad, decoro y respeto personal a sí misma, de responsabilidad con el mandato de sus electores, de pleitesía al pueblo que la eligió y a la función sagrada que desempeña como depositaria de la autoridad legislativa delegada por el pueblo, y una lección de valor inigualable.
Andrea le esta gritando en la cara al PAC lo que es una verdad a voces: que el pueblo les requiere consecuencia y responsabilidad, que les ordena actuar con sensatez, les reclama madurez, les exige abandonar lo que en mi opinión es el terrorismo legislativo, práctica execrable que lesiona nuestra institucionalidad.
Le da además a su dirigencia una enorme lección de sensatez y de inteligencia electoral, porque no todo es aceptable en la praxis política; porque el pueblo no olvida la afrenta que constituye ignorar su mandato y porque, parece que no lo saben, los errores de esta magnitud, terminan pagándose muy caro, con lo que para ellos es el mayor precio: con el fracaso electoral.
Andrea es una Parlamentaria, así con mayúscula, que se distingue en un país tan acostumbrado a la mediocridad. Una joven que no está dispuesta a destruir la patria de su futuro, y del futuro de sus hijos.
Andrea, fiel a sus principios, posiblemente votará en contra los proyectos de la agenda complementaria, no lo sé, pero no será ella responsable de negarle al país una oportunidad.
Muy bien Andrea. Gracias por su ejemplo.