Tomas Nassar

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Jueves 31 Enero, 2008

Vericuetos

Tomás Nassar

Ayer se conmemoró el 75 aniversario del que fue, sin duda, el día más infortunado del siglo anterior: el 30 de enero de 1933.
En esa fecha, se produjo el acontecimiento histórico más significativo de los últimos tiempos, que dio inicio a un proceso de profundas transformaciones que habrían de afectar, en todo sentido, a la humanidad. Ese día aciago comenzó la pesadilla.
Es difícil asimilar que el arribo al poder de una persona pueda tener tanta trascendencia en la historia, pero el nombramiento de Adolf Hitler por parte del presidente Von Hindenburg, como canciller alemán, marca un antes y un después.
Con la llegada de los nazis al poder, la determinación de su Führer de expandir el territorio y reivindicar las “humillantes condiciones de Versalles” impuestas a Alemania al finalizar la Primera Gran Guerra, se convierte en política de Estado y la paranoia con los judíos y los bolcheviques en una obsesión que fluyó hacia los estamentos políticos y militares para terminar contaminando, inexplicablemente, una gran parte de la población alemana y, evidentemente, de los territorios invadidos. (Puede consultarse al respecto “No solo Hitler: Consentimiento y Represión en la Alemania Nazi”, de Robert Gellately).
No debe ignorarse el regocijo complaciente de un sector de la sociedad polaca, afectado también por el mito de la pureza étnica, por la apertura del Ghetto de Varsovia y el confinamiento de los judíos dentro de sus muros.
30 de enero de 1933 es la fecha de inicio del proceso de consolidación del Estado nacional-socialista, que detona la guerra en Europa, de cuyo resultado habríamos de ver una Unión Soviética tremendamente fortalecida que divide Europa y que se convierte en actor predominante en la Guerra Fría, que cambia el mapa geopolítico mundial con la intervención directa en la implantación de regímenes políticos afines en Africa y América, que invade territorios, que apoya movimientos subversivos, guerrillas y revoluciones y plantea la división del mundo en Este y Oeste. La historia del mundo de 1933 a 1945 y de la post-guerra está, de alguna manera, afectada por el proceso que se inició ayer hizo 75 años y de sus acontecimientos inmediatos, incluyendo por supuesto la fundación de la ONU y la consecuente creación del Estado de Israel, así como lo que ello desencadena en Oriente Medio y que ha marcado y seguirá marcando el mundo hasta que la tolerancia, el reconocimiento mutuo y el deseo de la convivencia pacífica, lejos de los extremistas de ambos bandos, permitan que se logre una paz consistente y duradera.
El 30 de enero de 1933 se inicia el pogromo más brutal que condujo a la exterminación de 50 millones de personas, diez veces la población actual de Costa Rica, aniquilados de la manera más cruel, por el absurdo odio racista, sin justificación, sin sentido. 6 millones fueron judíos.
La expresión “Nunca Más”, tan cargada de emotividad y de conciencia ha sido el estandarte de la rebelión de todos los hombres justos contra el odio, la discriminación y el racismo que recuerda el Holocausto, debe oponerse también a los otros ghettos y otros holocaustos que viven hoy otros pueblos, ante la indiferencia y el silencio cómplice de muchos.