Vladimir de la Cruz

Vladimir de la Cruz

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Miércoles 6 Mayo, 2015

Lo que sucedió el 1° de mayo fue una expresión de la realidad democrática del país

Pizarrón

Una responsabilidad histórica

La elección del Directorio legislativo para la segunda legislatura 2015-2016 el pasado 1° de mayo no es extraño ni sorprendente.
La Asamblea Legislativa se conformó el 2 de febrero de 2014, con 9 partidos políticos, donde el electorado votó mayoritariamente por Liberación Nacional (PLN) con 18 diputados, por Acción Ciudadana (PAC) con 13, por el Frente Amplio (FA) con 9, por la Unidad Social Cristiana (PUSC) con 8, y con 9 diputados adicionales distribuidos en cinco partidos más.


A nivel legislativo el electorado le dio la espalda al PAC y puso fuertes bancadas de control político y ciudadano, ante la posibilidad de un nuevo gobierno y de un cambio anunciado, con bombos y platillos, que mejor era tenerlo medido y vigilado desde el Congreso.
Así, lo que sucedió el pasado 1° de mayo fue una expresión de la realidad democrática del país, de la forma democrática en que la Asamblea está integrada y de afirmación democrática de nuestro sistema político institucional.
Nada obliga en esa composición parlamentaria que el PAC deba presidir el Directorio, más allá de la cortesía política de los partidos que allí están. Si a ello se abona la torpeza, en trámites parlamentarios y aprobación de proyectos de ley, con que Henry Mora dirigió el primer año el Poder Legislativo, y el empecinamiento suyo, como del Poder Ejecutivo, de mantenerse al frente de dicho Poder, haciendo de él, un Melvin Jiménez legislativo, cuestionado hasta por los aliados frenteamplistas del gobierno, sin tener una opción B, no podía preverse otro resultado.
A ello tampoco contribuyó la forma charanguera e irresponsable del PAC de impulsar, por horas, condicionado a la búsqueda de 29 votos, a su mejor carta, Ottón Solís, a quien el PAC no presentó por escrito ante los otros partidos, como exigieron algunos, y dejar, para los últimos instantes la carta a priori perdedora de Henry Mora.
El primer año legislativo fue una alianza política parlamentaria del FA, del PAC y del PUSC. Pero también fue una alianza estrecha en el Gobierno del FA y del PAC. En esta alianza parlamentaria fracasada nadie, ni el FA, denunció la presencia del PUSC como elemento malévolo del pasado político, o del bipartidismo tradicional.
En escenarios cantonales el mismo FA señaló la posibilidad de hacer alianzas con el PUSC y otras fuerzas, de modo que no son tan malos en su “totalidad”.
La alianza política para dirigir el Poder Legislativo, en este segundo año de gobierno, no es un retorno por sí al bipartidismo tradicional ni perverso. Fue asumir una responsabilidad histórica.
El PUSC actual es otro, sin la presencia histórica de sus líderes fundadores y principales. Es otra generación de dirigentes que han empezado a renovar este partido con Rodolfo Piza al frente.
El PLN, aún con el Presidente Figueres dirigiéndolo, después de febrero y abril de 2014, parece ser otro, reconstituyéndose con miras a las elecciones municipales y de alcaldías de 2016, como su primer reto.
La posición de los diputados liberacionistas respecto a las declaraciones de Figueres, en torno a la elección del Directorio, afirma esta nueva disposición y, evidencia que el Presidente Figueres aún no conoce bien los hilos de esta nueva situación política, y que sus declaraciones parecieron dadas desde la Luna o Europa, pero no desde Costa Rica ni desde la Presidencia del Balcón Verde.

Vladimir de la Cruz