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Viernes, 16 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


UNA, la universidad de la izquierda

Carlos Denton [email protected] | Miércoles 06 septiembre, 2017


UNA, la universidad de la izquierda

La decisión del rector, Alberto Salom, de vetar la presentación en el campus de la Universidad Nacional (UNA) de un par de autores argentinos que escribieron “El libro de la Nueva Izquierda”, ilustra el hecho de que esa casa de “educación superior” puede ser muchas cosas, pero no es una universidad de primera. Una universidad, por su mero nombre, es un lugar donde “todas” las ideas se ventilan sin restricción alguna; los educandos se exponen a todas las corrientes posibles y luego escogen su camino propio en la vida. ¿Cómo es posible que esta institución, que es mantenida por todos los contribuyentes costarricenses, haya caído en el sectarismo a este extremo?

La UNA, desde su fundación en 1973, siempre ha sido la “otra” de las instituciones estatales de educación superior del país. Tildada como la “universidad necesaria”, la justificación de su existencia fue que esta iba a producir profesionales que iban a “arrollarse las mangas” y atacar los problemas de desarrollo que no fueran vistos por los que graduaba la institución en San Pedro, que, según el narrativo, eran más “tradicionales.”

La UNA se convirtió en un imán para los izquierdosos, competentes y no tanto, que cruzaron el río Virilla para participar en un experimento jamás visto. Pero se despobló rápidamente, primero cuando los más competentes se dieron cuenta de que el “pragmatismo” frente a los problemas nacionales no estaba apareciendo y segundo cuando un buen componente viajó a Nicaragua para participar, en muchos casos como combatientes, en el movimiento sandinista que derrocó al dictador Anastasio Somoza.

Quedó trabajando al final del siglo un grupo de profesionales que eran de izquierda, de segunda y tercera bancada, y en general ni eran intelectuales ni tampoco pragmáticos. Conocen los “slogans” pero no el fondo de la ideología que ostentan. Eligieron a Salom como su rector, por varias razones; una es que ha sido político de “izquierda light” (diputado del PAC) y sentían que él les defendería adecuadamente en las luchas permanentes que libran para obtener más fondos del estado para mantener sus programas y sus prebendas.

Presionaron los profesores y sus discípulos de la Federación Estudiantil de la Universidad Nacional (FEUNA) en contra de la presencia de los autores argentinos —Agustín Laje y Nicolás Márquez—y aparentemente hasta amenazaron con actos violentos. ¡Qué pena porque ahora en las redes sociales internacionales la UNA se está difamando! Ahora su desprestigio se extiende fuera de las fronteras de Costa Rica.

Es importante señalar que dentro de la UNA existen escuelas y programas que sí cumplen con los objetivos de “necesarios” de los fundadores. Entre estos está la Escuela de Veterinaria, el OVSICORI (los vulcanólogos), la Escuela de Relaciones Internacionales, el programa de Biología Marina y el IDESPO (investigan la dinámica poblacional) entre otros.

Lo ideal es que Salom recapacite y demuestre que él es más que los que amenazan y detienen al proceso educativo tan necesario para los profesionales del futuro. Sería un gesto “necesario”.

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