Una fórmula práctica para elegir los próximos diputados
Una fórmula práctica para elegir los próximos diputados
Pizarrón
La decisión que se ha tomado, respecto de la elección de diputados, de las próximas elecciones de febrero de 2018, en torno a la llamada paridad horizontal, con la cual todos los partidos políticos, en sus siete provincias, encabezando las listas de diputados, al menos deben llevar tres mujeres, ha puesto en la encrucijada a varios partidos políticos, si no a todos. Veamos.
Este es el caso, por ejemplo de Walter Céspedes quien aspira a representar Limón. No es el caso de Jorge Eduardo Sánchez quien no teme ir en el segundo lugar de la papeleta de San José si es del caso. En el fondo quienes así actúan, en este partido, y en cualquiera de los partidos grandes como Liberación Nacional y el propio Acción Ciudadana, es que hacen cálculos de que no tienen posibilidad de elegir más que un diputado por provincia, lo que los hace candidatos absolutamente perdedores y miopes, que quizá ni debieran estar disputando de esa manera las candidaturas porque entorpecen el propio proceso de inscripción partidaria general de sus partidos.
En la Unidad Social Cristiana el candidato Rodolfo Piza no ha querido poner el huevo de asumir la conducción, con fuerza, de este proceso porque sabe que el resultado de sus Convención Interna, en cierta forma resolvió el proceso de las candidaturas provinciales, y sabe que al menos tres provincias serán encabezadas por mujeres, y tal vez hasta cuatro.
En mi opinión, tal como aprecio los datos actuales, y las posibles proyecciones electorales, los partidos Liberación Nacional, la Unidad Social Cristiana y Acción Ciudadana aumentarán su número de diputados en la próxima Asamblea Legislativa, obviamente que esto también dependerá de la calidad de sus candidatos y de la elaboración de su estrategia. Pero, las condiciones para ellos están dadas.
Y, estos tres partidos por lo menos en su posibilidad aseguran elegir dos diputados cada uno por provincia, de manera que no tienen en la práctica problema alguno por definir quien encabeza, hombre o mujer, la lista provincial. Lo que les afecta es el temor de algunos aspirantes de no estar en el primer lugar, principalmente, o en el segundo, con posibilidad máxima de elección.
La situación oportunista de llevar a José María Villalta en el primer lugar de San José, por el resultado electoral último, cuando le habían negado esa posibilidad de ser diputado único porque no le aceptaban la doble postulación, cuestiona a la propia presidenta de este partido, la diputada Patricia Mora, a no apoyar a una mujer en esta elección, por el primer lugar a San José, como ella lo fue, por puro cálculo electoral de última hora, porque estuvo promoviendo la candidatura de Rodolfo Ulloa, secretario general del Frente Amplio, a pesar de levantar banderas en pro de la mujer, aun cuando las que disputan con José María Villalta son las asesoras de esta diputada.
Esta situación, por lo demás, condenó al secretario general, Rodolfo Ulloa, quien naturalmente tenía esa posibilidad de ser merecidamente el candidato a diputado, con la posibilidad de elección, con una larga trayectoria de asesor legislativo desde 1998, a seguir siendo asesor parlamentario, y a mantener si acaso el puesto de secretario general de manera más permanente.
Las razones personales que José María Villalta invocó para no aceptar la candidatura presidencial, sin doble postulación, siguen siendo válidas para su candidatura diputadil, que le exigirá más trabajo en caso de llegar a ser nuevamente diputado.
La decisión del Frente Amplio significa que los actuales diputados que no pueden reelegirse continuamente ahora, en 2018, se les permitirá que en 2022 puedan optar por la reelección de nuevo. Dicho de mejor forma, la diputada que hoy tiene ese partido por San José, que encabezó la lista en 2014, garantiza ya su segura candidatura a la reelección del 2022, porque en 2022, de acuerdo a esta disposición tomada por este partido tendrá que encabezar la provincia una mujer. Difícilmente va encontrar oposición por ser la viuda del fundador de este partidos y por haber sido diputada. Es ya un derecho de sangre en ese partido el que se ha impuesto. Y así sucesivamente a partir de ahora. Lo que se ha hecho en este partido es amarrar alternativamente diputados actuales y candidatos futuros alternando sucesivamente. Las luchas por las diputaciones en este partido, con este sistema, se agudizarán por esta posible proyección de alternabilidad diputadil.
Esta situación de escogencia ha puesto en tensión la vida interna de los partidos políticos, en este momento, en que no todos todavía han nombrado su candidato presidencial, y en momentos en que los plazos se acortan para la definición de las candidaturas y de sus inscripciones ante el Tribunal Supremo de Elecciones, en procesos que pueden alterarse por apelaciones y consultas ante este mismo Tribunal, como se quiso hacer en la última Asamblea Nacional de la Unidad Social Cristiana, donde el precandidato derrotado, Rafael Ortiz, quien elegantemente había reconocido su derrota el mismo día de la Convención, impugnó la Asamblea Nacional última de su partido porque no había terminado internamente de revisar todas las tulas electorales, de un proceso que estaba definido claramente por las actas de las mesas receptoras con un resultado que prácticamente es irreversible, en lo que a la candidatura presidencial estaba decidido.
Respecto a esta situación, conversando con dos amigos, Álvaro Fernández y Fernando Durán Ayanegui, en el Programa “Así es la Cosa”, en que participamos en Radio Monumental todos los días a las 3.30 p.m. llegamos a la siguiente conclusión:
No hay que preocuparse por quien encabece la lista provincial de diputados, porque el proceso electoral puede organizarse de la siguiente manera, que da por resultado definitivo una mejor solución a cómo se quiere que se integre la Asamblea Legislativa, respecto a hombres y mujeres.
La forma que concluimos es la siguiente:
La elección de 2018 tendrá dos opciones, la presidencial y la diputadil. Tradicionalmente se hace con dos papeletas, una para votar por presidente y otra para votar por diputados.
En las últimas elecciones ni siquiera se pone la lista de diputados, el nombre de los candidatos, en la papeleta, que solo evidencia el nombre del partido y su emblema o bandera. De hecho, la gente no sabe por quien vota, salvo que lea la lista que se pega a la entrada de los recintos electorales o esté informada por sus partidos o la propaganda.
La fórmula presidencial se resuelve con una misma lista, porque allí no importa como se acomode el candidato presidencial. De hecho, de no ganar Natalia Díaz a Otto Guevara la candidatura presidencial del Movimiento Libertario, solo habrá hombres encabezando la lista presidencial. A la fuerza se integrará una mujer como vicepresidenta y quizá algún partido postule dos mujeres para las dos vicepresidencias, lo que se puede hacer.
Nosotros proponemos, resultado de esta conversación, que la lista de diputados no importa cómo se integre, ni en qué orden de colocación hombres y mujeres, alternando o no verticalmente, porque el Tribunal Supremo de Elecciones, puede organizar el proceso electoral ofreciendo dos urnas de recepción, por mesa de votación, de la misma lista de diputados, para que en una urna voten los hombres y en otra las mujeres que se presentan a emitir su voto.
Esto significa en costo únicamente el que haya que gastar en lo que vale una caja receptora de votos más por mesa de votación, lo cual puede resultar una cifra ridícula, y casi insignificante, en el total de gastos justificados del proceso electoral. Con el Banco de Costa Rica, puede el Tribunal Supremo de Elecciones negociar el financiamiento de la urna de votos de mujeres, si quieren poniéndolas de color rosado, para distinguirlas más. Así cuando una mujer vota se deposita en la urna de mujeres, y cuando lo hace el hombre en la de hombres.
El número de total de votos recibidos por un partido será siempre el mismo si hay dos urnas que si hay solo una, porque el mismo número de electores solo que se reciben en dos urnas sus votos, la de mujeres y la de hombres.
Del resultado de estas votaciones, si las mujeres de un partido votan más que los hombres de ese partido en la provincia, o la inversa, esa sería la condición para definir que la votación, de por la lista de un partido, se produzca alternativamente vertical, encabezando por la urna que más votos saca sea de mujeres o de hombres. Así de simple.
No habría que preocuparse por la igualdad horizontal porque en todas las provincias se estaría votando igual. De esta forma también se recogería mejor la opinión de los votantes en todo el país, de manera más democrática e igualitaria en términos reales.
En el padrón electoral hay más mujeres que hombres, lo que no sería un impedimento para recibir los votos, porque de igual manera se hace cuando solo hay una sola urna.
El voto va a depender, ahora sí, de la calidad de candidatos hombres o candidatas mujeres que se propongan. Los partidos por este sistema estarían obligados a proponer, sin lugar a dudas sus mejores candidatos hombres y sus mejores candidatas mujeres.
Esto tendría la ventaja estadística de que a partir del próximo proceso electoral de 2018, también se determine el comportamiento electoral de las mujeres y de los hombres de Costa Rica de saber quien decide más el resultado de la elección de los diputados.
En síntesis, proponemos:
Para este procedimiento tan simple no hay que modificar nada del proceso electoral, tan solo poner dos urnas receptoras de votos de diputados, lo que puede aprobar el Tribunal Supremo de Elecciones por resolución propia, porque en nada altera el proceso electoral mismo, su pureza, la individualidad y secretividad del voto y facilita el conocimiento público de quienes deciden más en la escogencia de diputados, si hombres o mujeres.
Esto tampoco genera gastos más allá que el de una urna de cartón más, que no serán más que unas 6 mil en todo el país, ni le genera más trabajo al Tribunal Supremo de Elecciones, ni a los miembros de mesa.