Mónica Araya

Mónica Araya

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Martes 30 Agosto, 2011


Un mal muy común hoy: miedo al miedo


Hace muchos años mi madre me regaló el libro “Como vencer el miedo”. Era muy niña y nunca entendí por qué ese regalo. Hablaba de miedos que no había sentido nunca. Hoy agradezco su regalo y lo entiendo. Por ello quiero compartir algunas de las claves que mi madre me enseñó a través de este singular obsequio.
Sé que estamos en tiempos de crisis, de incertidumbre y cambios, de movimientos…
El miedo puede ser bueno o malo, puede ser nuestro aliado o nuestro peor enemigo. Puede llegar a ser paralizante e incluso mortal.
Me gustaría hacer una diferenciación entre dos tipos de miedos: los que “suceden” y los que necesitan una “acción”.
Los primeros son el miedo al envejecimiento, a la muerte, al abandono de los hijos, a la guerra, etc…, y es normal. Pero sobre ellos podemos actuar (tomar decisiones, volver a estudiar, cambiar de trabajo, etc…).
Según el libro del que les hablé y de acuerdo con muchos expertos, nuestra mejor aliada ante el miedo es la mente.
Es curioso como la mente procesa los datos. Ella tiene dos partes fundamentales: La consciente y la inconsciente. La consciencia toma todas las decisiones y el inconsciente adopta las disposiciones. Dicho de otra manera: “Todos recibimos de la vida lo que esperamos recibir”. Si esperamos mucho recibimos mucho. Si esperamos poco recibiremos poco. Si no ponemos ningún “que” en nuestra conciencia, el inconsciente queda libre y no tiene que preocuparse en disponer “como”.
Siempre que corremos un riesgo y entramos en un territorio poco familiar experimentamos miedo. Muy a menudo este impide que progresemos. El secreto consiste en sentir el miedo y hacerlo de todos modos.
Lo que realmente es emocionante es aprender a utilizar la mente con sabiduría y eliminar todas las excusas inventadas por nuestros miedos. Lo único que importa es como empleamos la mente indicándole a la conciencia lo que queremos hacer.
En otras palabras, el cambio no es más que la energía vital expresada como fenómeno natural en el mundo físico (¿quién fue el primero en decir “la naturaleza es dinámica, no estática”?). Para los humanos, el cambio se produce a cada momento, ya que continuamente creamos vida a partir de nuestros pensamientos.
¿Hasta dónde le gustaría llegar?
¿A quién le gustaría conocer?
Piense en las respuestas e imagínese que no tiene ningún tipo de miedo. Quizá quiera conocer a alguna persona. No tiene que ser famosa. Puede ser alguien que ve a menudo. Alguien que le interesa. Imagínese hablando con esa persona. Imagine todo lo que conseguiría con esa ACCION. ¿Lo ve? Fantástico verdad.
Ahora imagine que no hace nada y se queda como está. ¿Qué ha conseguido?
Pues nada. La respuesta es muy sencilla. ¿Qué prefiere? ¿Algo o nada? O quizá prefiere la desazón de imaginárselo pero sin llegar a actuar.
¿Le gusta la incertidumbre? A mí realmente no. Prefiero actuar. Todo lo demás son excusas. Somos expertos en eso.
“Si sigues haciendo lo mismo solo obtendrás más de lo mismo”.
“Locura es pensar que conseguirás resultados diferentes haciendo lo mismo siempre”.
Establecer objetivos es una excelente herramienta. Son como imanes. Nos atraen hacia ellos. Nos ponen a trabajar y sobre todo… ponen al inconsciente de nuestra parte. Pero cuidado. El es muy astuto. Como vea alguna duda, por pequeña que sea, pondrá en marcha sus mecanismos de defensa y puede que nos haga olvidar eso que con tanta firmeza queríamos.
Hoy estamos invadidos de miedos, creo que hay que poner a trabajar más la mente. ¿Usted, qué opina?

Mónica Araya