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Costa Rica solicita a la Convención Ramsar que envíe una misión de asesoramiento sobre la destrucción de la que está siendo objeto el humedal de nuestra Isla Calero por parte del gobierno de Nicaragua

Un humedal que está en peligro

En Costa Rica la protección al planeta y su ambiente no es algo que se haya improvisado en los últimos años.
Esa vocación es parte de la idiosincrasia costarricense. El interés por proteger áreas silvestres ya en la primera mitad del siglo pasado se manifiesta incorporándose a la legislación.
Después, con la Ley Forestal, en 1969, se crea el Departamento de Parques Nacionales iniciándose el establecimiento de estos, de las reservas biológicas y forestales, de las zonas protectoras, refugios de vida silvestre, humedales y monumentos nacionales.
Por eso, nuestros esfuerzos fueron reconocidos internacionalmente y en 1991 el país se incorpora como Parte Contratante en la Convención Ramsar (originada en 1971), entidad internacional relativa a los humedales de importancia mundial.
Nuestra Isla Calero, como parte del Refugio de Vida Silvestre Barra del Colorado, es un sitio protegido por la Convención Ramsar.
De ahí que, como parte de sus obligaciones en este sentido, ahora Costa Rica, con apoyo de ambientalistas, hace una solicitud urgente a la Convención Ramsar para que envíe una misión de asesoramiento sobre la destrucción de la que está siendo objeto el humedal de Isla Calero.
Esto, en efecto, es coherente con lo que somos. Mientras continúan las conversaciones y debates sobre la invasión de Nicaragua a suelo costarricense y la urgencia de que esa nación retire sus tropas de nuestro territorio, hay otra misión de gran importancia que cumplir, que es denunciar el daño ambiental que las acciones de dragado del río San Juan por parte del gobierno de ese país están ocasionando y el hecho de que se hayan iniciado sin presentar un estudio de impacto ambiental, como corresponde.
Costa Rica es uno de los países con mayor diversidad biológica del mundo y los humedales, considerados los ecosistemas más productivos del planeta, tienen interacción con el suelo, el agua, el aire, las plantas, los animales y forman grandes depósitos subterráneos de agua dulce, los llamados mantos acuíferos, de vital importancia para los seres humanos.
El país debe continuar su desarrollo procurando un equilibrio constante entre la necesaria acción humana y la protección de los recursos naturales, hoy lamentablemente perjudicados por un país vecino.
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