Enrique Uribe

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Viernes 24 Agosto, 2018

Un Pez Vela vale más Vivo que Muerto

Un estudio realizado por el Instituto de Investigación de Ciencias Económicas de la UCR, reporta que en el 2008 la pesca deportiva como actividad económica aportó aproximadamente $599,1 millones, lo cual representa un 2,13% del Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro país (2008).

Otro estudio por Southwick Associates Inc. estimó que “271.200 residentes de los Estados Unidos pescaron en Costa Rica” durante el año 2009. De esos 271.200 estadounidenses, el 40% afirmaron que no visitarían Costa Rica si no hubieran podido pescar. Esto quiere decir que en el año 2009, Costa Rica hubiera recibido 110.690 visitantes menos, lo cual representa una pérdida de $128,7 millones.

Afortunadamente, diez años después Costa Rica continúa siendo un destino de pesca deportiva reconocido a nivel mundial. Sin embargo, nuestra capacidad de retener a este segmento turístico corre riesgo debido a un mal manejo de las especies de interés deportivo, como el pez vela, el atún y los marlin.

Este riesgo nos obliga a conocer a fondo las contribuciones relativas a nuestra economía de la pesca deportiva y de la pesca comercial debido a que ambas buscan extraer la misma especie.

Por lo tanto, es necesario reiterar la necesidad de una estrategia de manejo integral de especies como el pez vela (Istiophorus platypterus) y marlin azul (Makaira Mazara) que busque maximizar la creación de valor socioeconómico por medio de la conservación del recurso pesquero y el desarrollo sostenible.

Por ejemplo, un día de pesca deportiva abordo de una embarcación costarricense genera cerca de $1.000, mientras que un kilo de pez vela al por menor ronda únicamente los 1,776,6 colones (julio 2009). Un buen día de pesca deportiva consiste de 10 peces vela capturados y liberados con vida, mientras que un buen día de pesca comercial consiste en extraer estos mismos peces vela para ser vendidos a un valor comercial muy bajo.

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El sector de pesca deportiva provee empleos formales y estables, genera clusters comerciales que benefician a comunidades enteras como Herradura, Quepos, Golfito y Papagayo. Cortesía/La República

El sector de pesca deportiva provee empleos formales y estables, genera clusters comerciales que benefician a comunidades enteras como Herradura, Quepos, Golfito y Papagayo, y adicionalmente garantiza la conservación de especies de interés turístico. Su tradición de captura y liberación cuenta con altas tazas de supervivencia, y los avances técnicos en la herramientas utilizadas en la captura ha permitido reducir el daño de estas especies a un mínimo.

Es decir, la pesca deportiva es un modelo sostenible que incluye los tres ejes fundamentales: sociedad, ambiente y economía.

En términos generales, es evidente que el efecto sobre el empleo y la economía es superior en el caso de la pesca deportiva que en la pesca comercial y requiere de una atención estratégica.

Inclusive, existe una gran oportunidad en este sector que no hemos aprovechado. Actualmente solo atraemos un 3,6% de la población turística pesquera de Estados Unidos, mientras que otros países como México logran atraer más del triple, generando así ganancias muy por encima de las nuestras.

Es evidente que debemos fortalecer y desarrollar al sector de manera que logramos atraer mayores números de pescadores deportivos.

En conclusión, es necesario que el sector de pesca comercial y el sector de pesca deportiva sean complementarios con tal de maximizar la oportunidad de creación de valor socioeconómico para el país.

¡No podemos correr el riesgo de fuga del turismo de pesca deportiva!

Para Costa Rica, la oportunidad es magnífica.


Fuente Principal:

Análisis de la contribución económica de la pesca deportiva y comercial a la economía de Costa Rica Elaborado por el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas de la Universidad de Costa Rica