Shirley Saborío

Shirley Saborío

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Jueves 19 Octubre, 2017

Un INA para los mejores

Uno de los mayores aciertos de la Costa Rica del siglo anterior es la creación del Instituto Nacional de Aprendizaje. Una institución maravillosa que cuenta con un objetivo claro cual es promover y desarrollar la capacitación y formación profesional de los trabajadores, en todos los sectores de la economía, para impulsar el desarrollo económico y contribuir al mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo del pueblo costarricense. Además, cuenta con presupuesto suficiente y permanente, pues se financia a través de cargas porcentuales fijas sobre las planillas de las empresas formales, públicas y privadas.

Sin embargo, algo no anda bien, no de ahora, sino desde hace muchos años. Desde hace una década sabemos que la oferta de recurso humano no responde a las necesidades de capacitación que demandan las empresas. Sabemos que no existen estudios estadísticamente representativos por sectores que den cuenta de las necesidades actuales y futuras del recurso humano que permitan adaptar los currículos. Que los comités de enlace con los módulos trabajan de maravilla con las empresas de su núcleo de atención, pero no se atiende igual cuando de especialidades transversales se trata. Sabemos que el INA no ha logrado modernizar la forma en que imparte sus capacitaciones; tanto en lo relativo a los horarios, como las modalidades. Y lo que resulta más angustiante, es que no ha logrado convencerse a sí mismo de que el INA debiera ser el premio para aquellos estudiantes que destacan por ser los mejores, no para aquellos que eligen la institución cuando no terminaron la secundaria. Pero para esto, es fundamental hacer cambios pues el INA de hoy, no es garantía de éxito profesional.

El estudio reciente que realizó la OIT es una nueva llamada de atención. Y debiera ser el punto de inflexión en la vida institucional del INA. La OIT cuenta con una red de institutos de capacitación y formación profesional desde donde es posible conocer las mejores experiencias para realizar el estudio de necesidades de capacitación. Las experiencias de Brasil y de Colombia son esperanzadoras. Es hora de revisar las mejores experiencias y entender que si queremos que el INA de los próximos años cumpla su objetivo, y que las empresas formales dejen de contabilizar el pago del 1,5% de sus planillas que corresponde al INA como un gasto y se convierta en una inversión, se deben tomar decisiones. Seguir haciendo lo mismo que hasta ahora, no es de recibo. Sacar provecho del millonario convenio con la OIT valdrá la pena si el ciclo electoral no nos juega una mala pasada. Son varios las administraciones que han coleccionado buenas intenciones y que justifican las razones por las que no se lograron las metas. Y esto no es lo relevante, lo importante es que se están mal gastando fondos para capacitación que no atiende a la demanda. Que se presentan los programas como la llave del futuro y desafortunadamente muy pocos estudiantes consiguen un trabajo adecuado para su nivel de formación. Este dato debe ser suficiente para hacer un alto y repensar la forma en que se están haciendo las cosas. Los estudiantes se merecen una mejor y pertinente formación que les garantice la formación para conseguir trabajo, y las empresas formales no deben pagar por sus capacitaciones privadas cuando contribuyen mes a mes con el INA. Es hora de hacer un alto y que el INA sea para los mejores, y para ello, debe contar con los mejores.

Desarrollar un sistema de prospección de demanda para que sea un esfuerzo permanente es fundamental. Y es ideal lograr entrar al detalle de las carreras técnicas para impulsar decididamente la formación dual de la que tanto se habla, y de la que tan poco se hace. Además, es muy importante que haya estudios de calidad de la oferta formativa y un seguimiento a los exalumnos para poder buscar la excelencia en formación.

El INA es una gran institución que ha sido un socio del desarrollo y productividad de muchas empresas, y de la prosperidad de muchas personas. Es hora de hacer un alto y asegurar que el INA de mañana será para los mejores y que seguirá siendo protagonista en la historia de éxito de Costa Rica por su calidad del talento humano.