Natalia Díaz

Natalia Díaz

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Jueves 17 Agosto, 2017

Un cheque en blanco


El megaproyecto de ley de 200 páginas enviado por el Poder Ejecutivo para paliar la crisis fiscal es ambicioso en la recolección de impuestos, pero deficitario en reformas puntuales para contener el gasto público.

En realidad son cuatro proyectos en uno solo, siendo los dos primeros, reformas al impuesto de ventas para transformarlo en un IVA, aumentándolo del 13% al 15% y ampliando la base para incluir los “servicios”, que pasaría de cobrar la venta, a un cobro sobre el valor agregado de cada actividad; y una extensa reforma al impuesto de renta que va orientada a la búsqueda ulterior de la renta global y la renta mundial.

El tercer proyecto es una ADICIÓN A LA LEY DE SALARIOS PÚBLICOS, en donde se indica que los pagos por dedicación exclusiva y prohibición deben ser justificados y serían por un máximo de cinco años, con la opción de renovarse. Se estipula además que la remuneración total de los funcionarios públicos no podrá superar el equivalente a 20 veces el salario más bajo por mes. También propone un salario único para los miembros de los supremos poderes por escala jerárquica, tomando como base un número de salarios base para cada perfil.

El cuarto proyecto trata sobre responsabilidad fiscal del estado y establece reglas para el crecimiento del gasto corriente con respeto al nivel de endeudamiento del Gobierno Central como porcentaje del PIB y el crecimiento promedio del PIB nominal de los últimos cuatro años. Además indica que todo proyecto de ley debe ir acompañado de un plan que garantice su financiamiento.

El Ministerio de Hacienda es omiso en aclarar cuánto es el monto que se pretende recoger tanto por concepto del IVA como por concepto de reformas a la renta. Se requiere mayor claridad en cuanto a la perspectiva de ingresos, como en la estimación del ahorro con las tenues medidas de contención del gasto planteadas en los títulos III y IV relacionadas únicamente con las reformas al tope de salarios en el sector público; los pluses de dedicación, exclusiva, prohibición y anualidades; la regla fiscal y el salario único para jerarcas.

Necesitamos números reales en ambos conceptos para evaluar los eventuales beneficios de la extensa propuesta gubernamental. Lo anterior con el objetivo de cuantificar el impacto del proyecto de ley en las finanzas públicas y facilitar el análisis; de lo contrario, no tendrá ninguna posibilidad de avance en la Asamblea Legislativa.

En este momento sería más viable la segmentación del proyecto de ley en diversas agendas, comenzando por los proyectos de reducción del gasto, como la reforma integral a los diversos regímenes de empleo público, por ejemplo, y no únicamente a algunos pluses salariales; una agenda de proyectos de ley de reactivación económica que generarían mayores ingresos con los impuestos actuales, y que hoy no está incluida en el proyecto de ley presentado; y finalmente discutir sobre la necesidad de impuestos. Sin estas reformas integrales, no hay impuestos que alcancen para sostener las finanzas estatales dentro de un equilibrio fiscal.