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Indice cayó por efecto internacional y contracción interna
Tras la crisis, ¿vuelve la inflación?
Déficit fiscal y endeudamiento público amenazan meta inflacionaria del Banco Central

El aumento del costo de la vida ha sido el principal dolor de cabeza de los jerarcas del Banco Central.
Pero en los últimos dos años, la inflación del país bajó a mínimos históricos haciendo posible el objetivo de controlar los precios de bienes, servicios y alimentos.
Tras lo ocurrido, la pregunta que surge es: ¿logrará Costa Rica mantener controlado este índice?
Hay factores, internos y externos, que pueden dificultar la meta de una inflación baja, o sea de un 5% en 2011, y un 4% en 2012.
La principal es que la economía costarricense está amarrada a la evolución de sus socios comerciales, en especial Estados Unidos.
Cuando estos mercados empiecen a crecer de nuevo, la producción nacional seguirá ese camino. Impulsada por las empresas y los inversionistas extranjeros que retomarán sus proyectos.
El índice también será presionado por la subida internacional en el precio de los alimentos, el petróleo y las materias primas.
Incluso este componente externo significa, históricamente, para el país entre dos y cuatro puntos porcentuales de efecto inflacionario.
El Banco Central estima que las principales amenazas internas para su meta de una inflación baja son el efecto del déficit fiscal y el endeudamiento público.
Las consecuencias serían una mayor inestabilidad económica y financiera por la subida de las tasas de interés, por una política monetaria más restrictiva.
“Si el déficit fiscal sigue financiándose con deuda, como ya lo hace el Gobierno, generaría presiones vía tasa de interés y desconfianza en la economía. Esto haría que la inflación crezca hasta un 11% en 2016”, recalca Rodrigo Bolaños, presidente del Banco Central.
Además, entre otros factores está la compra de reservas del Banco Central de hasta $600 millones, para intentar evitar que el dólar disminuya por debajo del piso de las bandas cambiarias.
Esta maniobra genera que haya más dinero en poder del público, lo que provoca un alza inflacionaria.
Sin embargo, la entidad prevé que en caso de completarse la compra de divisas, no existe tal riesgo.
El uso del dólar como moneda de pago o transacción en la economía nacional es otro de los problemas, porque debilita la acción de política monetaria.
“Por supuesto que sí afecta el hecho de que en Costa Rica circulan con la misma liquidez colones y dólares. Pero esto ya es así, y es muy difícil revertir”, dice Alberto Trejos, ex ministro de Comercio Exterior.
El Central reconoce que uno de los elementos que contribuyeron a la desaceleración de la inflación, en 2009 y 2010, fue el efecto que la crisis internacional tuvo sobre el precio de las materias primas, especialmente, en productos alimenticios.
Hay otra interpretación para lo ocurrido. En esta fue la política monetaria la que explica lo sucedido.
Los fundamentos son que el superávit fiscal, a mediados de la última década, permitió bajar la deuda y las pérdidas del Banco Central.
Además de que la flotación del tipo de cambio dejó de afectar la oferta monetaria.
Pero estos aspectos no aplican ahora por el déficit fiscal de un 5% de la producción anual del país y porque el Central ha tenido que comprar dólares.
Esto impone la duda de que si una vez terminada la situación económica adversa, suba la inflación.
El periodo inflacionario, de los últimos dos años, fue una condición especial a raíz de la situación mundial junto con la caída de mercados internos, considera el economista Leiner Vargas.
Para él no hay razones para pensar que el costo de la vida siga bajo.
La ralentización de la economía con la bajada de las importaciones y la disminución del consumo explican la baja de los precios de los bienes y servicios hasta el año anterior.
Pero, tras iniciarse 2011, el fenómeno empieza a retroceder con un aumento del sector comercio, de las compras en el exterior y del anuncio de nuevas inversiones en el país.
“Esperar que la inflación sea baja es muy optimista. Suben los servicios, la educación, alquileres”, recalca Alfredo Puertas, analista de Estrategia Financiera.

Oscar Rodríguez
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