Luis Alberto Muñoz

Luis Alberto Muñoz

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Viernes 29 Julio, 2011


Trapos sucios... y renuncia

De manera inesperada, la semana cierra con la renuncia de María Luisa Avila, ahora exministra de Salud; el punto de inflexión fue: defender a capa y espada una intervención sobre la Caja Costarricense de Seguro Social.
Sin dudas el 70 aniversario de la institución está marcado por una celebración muy particular, escándalos, abusos, huelgas, renuncias, y todo apunta a que esto es solo el comienzo.
Avila fue destacada y con importantes logros, sin embargo su salida además de lamentable, es en todo caso inusual.
Más que nada deja la sensación de que no existe aún una decisión firme sobre qué se debe hacer para enfrentar la crisis de la Caja.
El dilema es: intervenir o tratar de curar sus males a punta de recetas políticas.
La salida de María Luisa por más “amistosa” que se quisiera ver, se da en momentos de enorme presión para la administración de Laura Chinchilla, transcurre de forma intempestiva tras los informes contundentes que demuestran serios problemas y abusos en el Seguro Social.
Avila justifica su renuncia aduciendo que el Ministerio de Salud “debería ser el encargado de liderar el proceso de intervención”.
La gran pregunta política es, ¿por qué no?
Si hay algo claro es que los procesos de control y supervisión de la Caja han sido deficientes en detectar a tiempo irregularidades que han salido a la luz pública, gracias a la participación de organismos internacionales.
Muchos dirán que esto no es cierto, ya que constan en suficientes informes y auditorías los problemas que han llevado a la benemérita institución a una quiebra técnica.
Es posible que quienes piensen así no se equivoquen, pero lo que más llama la atención de este planteamiento es que abre espacio a la presunción de que existen fuerzas, políticas o económicas, que se oponen rotundamente a que salgan los “trapos sucios” de la Caja.
Me parece que es un poco tarde para intentar hacer remiendos o lavar los “trapos sucios” adentro de la Caja, más si se considera que en una actitud digna de reconocer, diversos medios de comunicación se han unido en una investigación cada vez más profunda sobre la institución.
Curiosa fortuna del destino, que doña María Luisa salga días antes de la fiesta de la Virgen de los Angeles, a quien le cerró sus puertas en 2009; a pesar de ello, miles la retaron y siempre hicieron la peregrinación, con lo cual no se interrumpieron los 374 años de esta tradición.
 
Luis Alberto Muñoz