La rápida expansión de vehículos eléctricos privados en Costa Rica ha posicionado al país como uno de los líderes regionales en movilidad eléctrica.
Sin embargo, el sistema de transporte público continúa rezagado, ya que la mayoría de las unidades aún funcionan con combustibles fósiles.
Aunque algunas empresas autobuseras han incorporado autobuses eléctricos en los últimos años, siguen siendo una minoría frente a una flotilla envejecida y altamente contaminante. Por ello, la electrificación del transporte colectivo aparece como el próximo gran paso hacia la carbono-neutralidad.
“Nuestro gran reto es electrificar el transporte público. Solo reduciremos las emisiones cuando la gente deje el carro en la casa y se suba al autobús. La electrificación del transporte público representa una oportunidad para modernizar el sector, cambiarle la cara y lograr que las personas vuelvan a utilizar el bus”, dijo Silvia Rojas, directora de la Asociación Costarricense de Movilidad Eléctrica (ASOMOVE).
En este proceso, el rol del Estado y la toma de decisiones políticas resultan determinantes. Para la experta, la falta de un impulso gubernamental claro ha frenado el avance de proyectos de electrificación y renovación de la flota.
“Hace falta que los gobiernos de turno prioricen la modernización del transporte público. Así como la infraestructura de puentes, carreteras, aeropuertos, puertos, hospitales y centros educativos es considerada una prioridad nacional, también la infraestructura del transporte público debe ocupar ese mismo nivel de importancia”, señaló Rojas.
El modelo bajo el cual opera el sistema de transporte colectivo concesionado y administrado por empresas privadas plantea retos adicionales, ya que la transición depende en gran medida de sus capacidades financieras.
“Necesitamos modelos de financiamiento para el sector privado, porque en Costa Rica, a diferencia de otros países, el transporte público está concesionado. Aunque es un servicio público, las rutas son operadas por empresas privadas. Por eso es indispensable contar con una gobernanza adecuada, coordinación con los operadores y mecanismos financieros que les permitan hacer la transición hacia la electrificación”, indicó Rojas.
La combinación de voluntad política, financiamiento accesible y planificación integral aparece como la fórmula necesaria para que Costa Rica dé el salto definitivo hacia un sistema de transporte colectivo moderno, eficiente y de cero emisiones.