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COLUMNISTAS


Testigo de excepción

Iris Zamora [email protected] | Lunes 13 octubre, 2014


¿Veremos alguna vez emerger nuevos liderazgos como los de esa lejana troika que cambió la historia de esta Nación?


Testigo de excepción

Testimonio de una era de drama y pasión…” Es el título del octavo libro de Rolando Araya, ese palmareño que no deja de recordar su origen. Perteneciente a una “Tribu” como suele llamar a su familia, que ha estado involucrada en la vida política del país, aun antes de la lejana fecha de 1948.
Como si fuese premeditado “Testigo de excepción” se presenta al país, en un auditorio del Poder Judicial, solo un par de días antes de que se celebre el aniversario del PLN, “personaje” de esta narración que nos dibuja Rolando desde la intimidad de la troika Figueres, Oduber y Monge.
Lejana a las interioridades de esa agrupación política, cercana a la vez, porque mi familia estuvo al otro lado de la ribera de un río que nos dividió como sociedad. Marcada por la historia de odio y persecución, como suele ocurrir a los herederos de quienes pierden en una confrontación bélica, por más pequeña que sea; me asomo apenas, a través de los ojos de Rolando a esos personajes que se dicen fácil, con una enorme carga de sentimientos.
Me encanta esta historia en primera persona, que me acerca a Figueres, apasionado, frugal, poderoso. Que con arma en mano detiene un secuestro, en el que murieron algunos, Figueres el que le confiesa a Oduber que lo había mandado a matar, el que mostró a un visitante el cementerio de los sicarios que en varias ocasiones le llegaron a asesinar. El mismo que una vez ganada la convención del 85… “me tomo por un brazo para asegurar mi atención para decirme: Recuerde lo que le voy a decir. Yo quizás no lo vea, pero usted está más joven y lo verá. Acuérdese de este día, pues hoy le entregamos el Partido Liberación Nacional a sus peores enemigos, a la oligarquía que siempre nos combatió”…
“Testigo de excepción” nos lleva a espacios íntimos de Oduber, Monge, Figueres en esa lucha por el poder político.
Su paso por la Internacional Socialista, conversaciones con Fidel, Willy Brandt, Torrijos, Felipe González, Colosio… la Guerra Sandinista, el apoyo de Carlos Andrés Pérez, el cónsul cubano, la CIA, las presiones al presidente Monge; Navarro Wolf… una visita a Noriega, el giro hacia el cambio de modelo de Estado durante el gobierno de Monge… la trama contra Oduber; más tarde el TLC.
Un relato que seguramente tocará algunas sensibilidades, que nos narra el contexto de una época que se me queda en la retina, en ese pasaje solitario, de Rolando en una funeraria, luego de la llamada de doña Margorie.
Rolando solo, sin más compañía que el cuerpo del hombre que transformó al Movimiento de Liberación Nacional, en un partido político, permanente, ideológico, con sus aciertos, desaciertos, sus sueños, sus obras, sus utopías... Nadie más en la funeraria, ninguno de los que usufructuaron del poder, gracias a Oduber... como otras historias, de otros hombres, que me son cercanas.
¿Veremos alguna vez emerger nuevos liderazgos como los de esa lejana troika que cambió la historia de esta Nación?

Iris Zamora

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