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TENIS-TICO

Ricardo Castro Calvo
Para La República

En Centroamérica observamos un renacer del tenis juvenil que merece analizarse. Guatemala cerró 2007 con la presencia de Analy Guzmán, Andrea Weedon y Paulina Schippers, Christopher Díaz, Christian Saravia, Julen Urigüen, Andrés Búcaro, Sebastián Vidal y Santiago Centeno, con puntos ITF; en El Salvador encontramos a Annette Ríos, Andrea Gutiérrez, Marcelo Arévalo, Sebastián Moreno y José Alfredo Alfaro; en Panamá con Nicole Stanziola y Elizabeth Tapia. En Nicaragua tenemos a Rodrigo Rappaccioli. A ellos, sumamos los ticos Pablo Núñez y Andrea González.
Las federaciones de tenis de Guatemala, El Salvador y Panamá, en los últimos diez años, han llegado a presupuestar un $1 millón anuales, lo que les ha permitido construir complejos deportivos propios; Honduras ha iniciado el desarrollo de un ambicioso plan de instalaciones y, a esta fecha, tiene construidas canchas en Tegucigalpa y en San Pedro Sula.
En Costa Rica, los presupuestos del gobierno para el tenis, en esos mismos años, han oscilado entre $14 mil en el mejor de los años y $2 mil en promedio hasta llegar a cero en algunas oportunidades. La Federación Costarricense de Tenis no tiene instalaciones propias y las políticas de Estado no tienen al deporte y, menos al tenis, como prioridad nacional. El Comité Olímpico Nacional está en crisis desde hace varios años y actualmente vive su peor momento. En consecuencia, el tenis del país, se desarrolla con base en programas privados, especialmente, en las escuelas y clínicas privadas del Costa Rica Country Club, el Costa Rica Tennis Club, la Academia de Tenis Naranjo y otros programas más pequeños pero que suman en el número de jugadores de alto rendimiento. El esfuerzo económico de las familias viene a solventar la deficiencia individual de los y las jugadoras pero además, estas familias en forma solidaria sufragan los costos de entrenadores y asistentes a las competencias internacionales.
Como grupo centroamericano, las federaciones del área han fortalecido el fogueo de las y los jugadores y se realizan tres CONTECAS, donde participan aproximadamente 200 jugadores por evento. Se organizan tres torneos internaciones en promedio en cada país para llegar a 15 competencias abiertas al mundo por año.
Este despertar nos puede dar una gran alegría en la edición 44 de la Copa del Café. ¡Pongamos atención a los jugadores de Centroamérica!
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