Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 4 Junio, 2014

¿No sería más indicado buscar una manera de controlar las contrataciones y jerarquizarlas en cuanto a las necesidades establecidas desde Zapote?


¿Son necesarias las consultorías?

Para 2014 el Gobierno de Costa Rica tiene presupuestados $70 millones para el pago de consultorías. Esto es solo para el Gobierno central; las instituciones “autónomas” destinan cantidades independientes y superiores para este propósito.
¿Es excesivo ese monto? ¿Debería eliminarse del todo, como algunos políticos recomiendan? Estos tildan a las consultorías como frívolas y en general innecesarias frente a otras necesidades del aparato estatal.
Mi opinión es que tiene el Gobierno que continuar contratando consultorías, porque existe una serie de necesidades que no las puede sufragar con sus recursos propios.
Uno de los problemas con el sistema de Servicio Civil, que se supone garantiza el profesionalismo y la independencia de la política en los empleados públicos, es que muchos de los puestos estatales fueron diseñados, definidos y después llenados hace 30 años cuando las necesidades eran otras.
Ahora no se pueden eliminar ni las personas ni los puestos frente a un mundo cambiado de forma dramática. Para seguir adelante se requiere usar talento externo.
Con el asesor externo no hay compromiso vitalicio; llega a cumplir objetivos específicos y luego pasa a otra contratación con otra organización, quizás del sector productivo o en el exterior.
El mejor ejemplo reciente de una consultoría justa y necesaria es la que se dio para instalar el sistema Integra2 para ordenar los pagos y planillas de todos los ministerios e instancias del Gobierno central. Los ahorros para el Gobierno superarán significativamente lo que costó la instalación del sistema. Hay otras consultorías que no han producido resultados tan dramáticamente positivos que también han sido necesarias.
Desde asesorías en la adquisición de equipo complejo hasta para el entrenamiento en técnicas para mejorar la seguridad ciudadana, se requiere ayuda externa; no existe la capacidad de ejecutar una decisión correcta sin esa ayuda.
Cuando se fundó lo que hoy se llama el Ministerio de Planificación, este se concibió como el ente que prestaba consultorías para las instituciones del Estado. Hacía estudios de “desplazamientos y tiempos,” conocidos como “taylorismo,” en oficinas gubernamentales, y hacía recomendaciones para mejorar la “eficiencia.”
Pero las necesidades ahora son más especializadas y la complejidad de la gestión gubernamental también exige conocimientos que no están incorporados en ese Ministerio, que en mi opinión requiere una reingeniería drástica y completa.
¿Hay abusos con las consultorías? ¿El proceso de licitación es siempre transparente? ¿Hay casos donde un amigo en el poder “ayuda a otro” con un “contratito” de consultoría que realmente no es necesaria? La respuesta es que sí hay abusos y hay bastantes casos de “amiguismo” en las licitaciones, donde solo una persona u organización tiene los requisitos para realizar el trabajo.
Si se eliminaran todas las consultorías, también desaparecerían los abusos. Pero ¿no sería más indicado buscar una manera de controlar las contrataciones y jerarquizarlas en cuanto a las necesidades establecidas desde Zapote?
Los expertos externos realmente se necesitan y los que quieren eliminarlos deberían recapacitar en cuanto a su oposición a los mismos.

Carlos Denton

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