Logo La República

Domingo, 16 de enero de 2022



COLUMNISTAS


Solidaridad comercial financiera

Marilyn Batista Márquez mbatista@batistacom.com | Lunes 28 diciembre, 2020


Medios de comunicación han informado que ha aumentado la retención de vehículos por falta de pagos debido a la incapacidad de hacerle frente a la deuda, a causa de la pérdida de ingresos y de trabajo por la pandemia. Los casos por cobro judicial y remates de bienes han aumentado en un 30%.

Tradicionalmente las instituciones financieras y los comercios que brindan financiamiento de productos y servicios son implacables con los clientes morosos. Con tan solo tener dos o tres días de atraso en el pago de un crédito comienzan a llamar para hacer su gestión de cobro. Si la cuenta llega a 30 días de mora, las llamadas se convierten en una verdadera persecución y asedio.

Aunque es certera esta situación, me parece justo destacar la solidaridad comercial financiera demostrada por muchos negocios en actividad crediticia. Soy testigo y beneficiaria de ello.

Instituciones como el Grupo Mutual y el Banco de Costa Rica se han destacado en tomar de la mano a sus clientes y acompañarlos por este camino difícil, brindando en forma excepcional refinanciamientos, moratorias y otras alternativas de salvamento en forma ágil y con el mínimo de requisitos. Banco Nacional, Scotiabank y Grupo Monge también lo han hecho y estoy segura que otros más, algunos ofreciendo el servicio hasta en forma virtual, sin tener que presentarse en las oficinas.

El tono de las llamadas y correos de cobro han cambiado. Ahora comunican a los clientes la disponibilidad de acudir a ellos para ponerse de acuerdo en cómo resolver la situación de impago, y hasta se comprometen en eliminar los atrasos en pagos para no manchar el historial de crédito. El servicio al cliente y la gestión de cobro.

Es necesario destacar, que no son solo instituciones financieras del sector público, que han tenido un rol determinante en el impulso al desarrollo social en el país y en donde siempre existirá –o debería existir- un alto grado de compromiso social. Se trata también de empresas privadas, con ánimo de lucro, que han podido comprender la trágica e inusual situación económica por la que atraviesan clientes de altos, medianos y bajos ingresos, y saben que es mejor negociar que perder o entrar en un proceso tedioso y costoso de apropiación de bienes.

Aún con este comportamiento y acciones solidarias, muchas personas han perdido y perderán sus bienes, porque son insostenibles los arreglos de pagos y refinanciamientos recurrentes e infinitos. Es claro que aunque la solidaridad como valor es un sentimiento de unidad que nos mueve a dar sin esperar recibir nada a cambio, este no es el caso de los negocios, ni públicos ni privados, y por lo tanto hay que pagar en algún momento y regresarán las gestiones de cobro implacables. Pero me consuela que en este momento de crisis, los comercios e instituciones hayan implementado las palabras del emperador del Imperio romano Marco Aurelio: “Pues hemos nacido para colaborar, al igual que los pies, las manos, los párpados, las hileras de dientes, superiores e inferiores. Obrar, pues, como adversarios los unos de los otros es contrario a la naturaleza”.

NOTAS ANTERIORES


El Futuro de la Educación

Viernes 14 enero, 2022

Una de las áreas más afectadas ha sido la Educación en todos sus ámbitos, ya que desde inicios del año 2020 de la noche a la mañana casi sin tiempo ni planifica

Nuevo reglamento de renta, ¡Feliz regalo!

Martes 11 enero, 2022

El nuevo reglamento elimina el inciso con este contenido; evidenciando otro cambio en la sustancia y no solo en la forma de determinación de la obligación tribu






© 2022 Republica Media Group todos los derechos reservados.