Solicitudes de visa para nómadas digitales disminuyen en Costa Rica
País enfrenta desafíos en habitabilidad territorial, conectividad y costo de vida para atraer a estos perfiles, según Universidad Hispanoamericana
La llegada de nómadas digitales a Costa Rica perdió fuerza durante el último año.
Entre 2022 y 2024, la Dirección de Migración y Extranjería registró 683 solicitudes de visa como trabajador remoto. Sin embargo, el 2024 cerró con una caída del 60% en comparación con el año anterior, según un estudio de la Escuela de Turismo de la Universidad Hispanoamericana (UH).
El análisis destaca que 2023 fue el año récord, con 336 peticiones aprobadas, pero la cifra descendió a 158 en 2024.
Los investigadores atribuyen el descenso al aumento de la competencia regional, impulsada por países como México, Colombia, Brasil y El Salvador, que han simplificado sus requisitos y ofrecen mejores condiciones de vida y trabajo para los nómadas digitales.
Durante el periodo analizado, 589 visas fueron aprobadas, lo que representa un 86% del total de gestiones. La mayoría corresponde a personas de 30 a 34 años, que alcanzan un 92% de aprobación, en su mayoría profesionales en etapa de consolidación laboral y con mayor poder adquisitivo.
En cuanto al género, los hombres representaron el 77% de las visas aprobadas, lo que evidencia una brecha en la participación femenina dentro del sector.
Por país de origen, Estados Unidos, Canadá y Rusia concentran el 61% de las solicitudes, mientras que Alemania registró el nivel de aprobación más alto, con un 96%.
El estudio estima que la reducción en la llegada de estos visitantes pudo implicar una disminución potencial de $477 mil mensuales en gasto directo, considerando que cada solicitante debe demostrar ingresos mínimos de $3.000 mensuales y está exento del impuesto sobre la renta y de tributos aduaneros para sus equipos de trabajo.
Los docentes de la UH, Andrea Fernández y Giovanni Jiménez, explican que el reto del país no radica en atraer a este público, sino en ofrecer las condiciones adecuadas para vivir. Aunque Costa Rica cuenta con un marco legal sólido mediante la Ley N.° 10008, la experiencia de estadía depende más de la calidad de vida que de los beneficios fiscales.
Entre los principales desafíos destacan la percepción de seguridad, la escasez de vivienda, el alto costo de vida y la limitada infraestructura tecnológica fuera del Gran Área Metropolitana.
Mientras otros destinos han creado entornos con vivienda accesible, conectividad y vida comunitaria, en Costa Rica aún predomina un modelo inmobiliario centrado en el visitante temporal, lo que eleva los precios y limita la permanencia.
Para revertir esta tendencia, el estudio propone diversificar los mercados emisores mediante alianzas estratégicas con plataformas globales de trabajo remoto y fortalecer la planificación territorial para distribuir mejor los destinos receptores y reducir la presión sobre las zonas costeras.
También recomienda crear instrumentos de ordenamiento que eviten la gentrificación y promuevan alquileres regulados, espacios de trabajo compartido y participación comunitaria, bajo una visión de integración, convivencia y sostenibilidad social.
Además, ante el predominio masculino, sugiere fomentar la participación femenina mediante programas como la Red Sofía del Instituto Costarricense de Turismo.