Juan Manuel Villasuso

Enviar
Miércoles 25 Junio, 2008

Dialéctica
Socializar pérdidas y privatizar ganancias

Juan Manuel Villasuso

Uno de los instrumentos más poderosos con que cuenta el Banco Central para regular la oferta monetaria es la fijación del encaje legal, que se define como el porcentaje de los depósitos que un banco comercial debe mantener como reserva obligatoria, es decir, aquella parte de las captaciones que los bancos no pueden prestar.
Conforme disminuye el encaje legal, mayores son las colocaciones bancarias, mayor la liquidez en la economía y mayores las presiones inflacionarias. Cuando el encaje legal aumenta sucede lo contrario.
Es por esta capacidad del encaje de afectar la cantidad de dinero en la economía que los bancos centrales elevan el encaje en periodos inflacionarios para disminuir el volumen de préstamos de los bancos mercantiles y reducir la oferta monetaria.
Una ventaja de los encajes es que no tienen un costo para el banco central, cosa que sí ocurre cuando utiliza para el control monetario los bonos de estabilización, por los cuales debe pagar intereses que generan egresos para la institución.
Tomando en consideración estos elementos, ¿cuál ha sido en Costa Rica la política de encaje seguida por el Central en la última década y qué efectos ha tenido sobre las pérdidas acumuladas por la institución?

Veamos la cronología. En octubre de 1999, con una inflación de dos dígitos, la autoridad monetaria decidió reducir el encaje legal. De un nivel del 15% lo recortó primero un punto porcentual, luego dos puntos y así sucesivamente.
Durante los años 2000 a 2002, aunque los precios seguían aumentando por encima del 10%, los directores del Banco Central continuaron reduciendo el encaje: 12% en marzo de 2000, 9% en mayo de 2001, 7% en setiembre de 2001, hasta llegar al 5% en febrero de 2002, donde se mantuvo hasta enero de 2003.
¿Cómo calificar esa política? ¿Cómo justificar las reducciones del encaje cuando el índice de precios era elevado y el objetivo del Central, como se nos dice insistentemente, es combatir la inflación? Y sobre todo, ¿qué repercusiones tuvo esa política en la contabilidad del ente monetario?
Evidentemente la disminución del encaje dejó más dinero para que los bancos comerciales pudieran prestarlo y acrecentar sus ganancias. Esto se constata con el multiplicador bancario que pasó de 1,33 en octubre de 1999 y llegó al 2,06 meses después.
Pero el mayor volumen de créditos aumentó las presiones inflaciones, lo que obligó al Banco Central a utilizar más ampliamente la venta de bonos de estabilización, por los que tenía que pagar intereses. El déficit fue incrementándose.
Resulta muy significativo que menos de dos meses después de producirse el relevo en el Banco Central, en noviembre de 2002, el nuevo jerarca modificó radicalmente la política de encaje, que comenzó a subir hasta recuperar en agosto de 2005 el nivel del 15% que había tenido anteriormente.
¿Cuánto representó, en términos de pérdidas por colocación adicional de bonos, la reducción del encaje que lo mantuvo por debajo del 15% durante casi seis años? ¿En cuánto se incrementaron las ganancias de los bancos comerciales, públicos y privados, por esa política? ¿Cuál será el monto total de la transferencia que, desde los bolsillos de los contribuyentes, se hará para cubrir las pérdidas? ¿Cómo evitar que vuelva a suceder?
Las responsables deben rendir cuentas, las instituciones están obligadas a brindar toda la información, y a los diputados les corresponde indagar sobre estos temas en la discusión del proyecto de Ley de Capitalización del Banco Central.